miércoles, 16 de julio de 2008

Lembro-me







Ya es casi de noche. Afuera llueve de manera intermitente sobre las calles grises, y la cálida luz de las farolas barre los coches que pasan. El pegajoso calor de julio flota en la atmosfera, envolviendo a los pocos viandantes que surcan las aceras en finas camisas de sudor. Ausente, les observo pasar. Mi cuerpo, cansado, descansa sobre la silla de mi cuarto, pero mi mente... mi mente está a miles de kilometros de aquí.

Y es que en estos días, no puedo evitar recordar aquellas jornadas pasadas en la mitad misma del Atlántico. A ver si puedo explicarlo. Estoy ya de vacaciones pero no tengo esa sensación: para tomar el sol he de organizarme y acercarme algun rato a la playa, cuando en São Miguel bastaba con abrir la puerta de casa y salir a la calle.

Allí cada día era una aventura. Cada pueblo un mundo por descubrir con sus encantos y sus secretos, y cada región tenía sus peculiaridades que la hacian diferente a las demás. Y lo añoro. Añoro pasear a última hora de la tarde por las puertas de la ciudad, o bajar hasta el campo de São Francisco a tomarse una caipirinha o un mojito y jugar a los matraquinhos. Añoro los baños nocturnos en Ponta de Ferraria con buen vino y tan solo la luz del faro para iluminarnos, o el té especial de Porto Formoso. También el hecho de tener que hablar en lenguas diferentes todo el día. Añoro la sensación de estar exprimiendo al máximo el verano.

Y no me puedo quejar. Aún le queda mucho por delante a este estío, y en nada estaré de nuevo en movimiento. Pero tengo la impresión de que algo debe cambiar. No quiero estar todo el día en casa dejando escurrirse el tiempo sin mover un dedo. Al menos sé que aquí hay algo que no podría encontrar allí: unos bonitos ojos medio adormecidos por los que perderse.

martes, 1 de julio de 2008

Curiosidad

Dimidium facti qui coepit habet: sapere aude
(Quien ha comenzado, sólo ha hecho la mitad: atrévete a saber)

Horacio, Epistularum liber primus II, 40


Saber, conocer, experimentar, aprender, vivir,...

Deseo no perder jamás ese espiritú cuando me haga mayor.

lunes, 30 de junio de 2008

Caballo perdedor

¡Increible! España ha ganado la Eurocopa...

Elegí un mal día para empezar a animar a Alemania.

domingo, 29 de junio de 2008

El sabor de los quarks

El lector debe recordar seguramente aquel anuncio de productos para la higiene femenina en la que se enunciaban frases como la de '¿A que huelen las cosas que no huelen?". Bien, aunque pueda parecer absurda, en la naturaleza encontramos casos asombrosamente parecidos, como por ejemplo el de los quarks.

Porque los quarks, esas pequeñas cositas que hoy por hoy se conocen por ser los ladrillos de los que se compone la materia, vienen en seis sabores y tres colores diferentes. No se trata de sabores como los que podriamos pedir en un helado de cucurucho, sino que tienen nombres tan peregrinos como 'up', 'down', 'bottom', 'top', 'strange' y 'charm'. Sus colores pueden ser rojo, verde o azul (antirrojo, antiverde y antiazul para los antiquarks). Lo curioso de todo esto es que los quarks tienen sabor cuando su tamaño es tan insignificante que no podrian ser detectados de forma individualizada por papila gustativa alguna, y que tienen color cuando el orden de magnitud en el que existen es enormemente menor que cualquier longitud de onda del espectro que conocemos como visible, y al que esta asociada la gama de colores. Así, los quarks tienen sabores que nunca podrán ser saboreados y colores que nunca podrán ser vistos.

¿No es una exquisita paradoja? Recuerda la discusión filosófica sobre si un arbol que cae en un lugar del bosque donde nadie puede oirlo hace ruido. Sin embargo, la solución a esta paradoja es mucho más sencilla. Cuando hablamos de sabores y colores de un quark no queremos referirnos a sabores y colores tal como nosotros los entendemos en nuestro cómodo mundo macroscópico. Simplemente, los quarks poseen propiedades que de alguna manera había que bautizar, y bueno, como los físicos son tan originales echaron mano a nombres que tenian cerca, como son el de sabor y color. Así, realmente el sabor es una manera de nombrar los diferentes tipos de quark, y el color es una argucia para poder eludir el Principio de exclusión de Pauli.

¿Que os causa extrañeza ver como se usan en Física las palabras? Pues no debería hacerlo tanto cuando hasta la misma palabra extrañeza sirve para definir una propiedad de las particulas elementales.

viernes, 27 de junio de 2008

Cuestión de gramática

Últimamente no dejo de reflexionar sobre una construcción gramatical. Sí, sé que suena estúpido, pero es de esas cosas que te acompañan siempre y que tratas de olvidar para descubrir en cuanto bajas la guardia que ha vuelto a enquistarse entre tus pensamientos.

En concreto se trata de la que dice 'me gustas más que...' seguida de algo que debe resultar muy querido para el locutor, a la par que conocido por el oyente, para reforzar la sensación de que la comparación se realiza en un grado superlativo. No nos engañemos, esa frase, otrora tan utilizada en el cine, chirría por todas partes. Yo trato de pensar en las cosas que más me gustan y no puedo evitar torcer el gesto al aplicarlas a semejante construcción. Frases como 'me gustas más que la horchata' o 'me gustas más que el queso', o ¿porque no? 'me gustas más que el jazz' producen espasmos de indignación en mis dendritas. De alguna manera transgreden mi concepto de la etiqueta poética-gramatical (soy de los que piensan que hasta las matemáticas como lenguaje tienen una etiqueta que conviene respetar) y encienden cientos de sirenas en mi cerebro. La opción obvia consiste en sacrificar veracidad en pos de comparaciones más poéticas, pero que se ajustan mucho menos a los verdaderos objetos de deseo del hablante, cosa que a más de un lector le puede parecer deleznable.

Por mi parte, si se me permite, y mientras busco sujetos que encajen en la frase sin sacrificar veracidad o etiqueta, me quedo con una expresión mucho más corta, y que quizás por eso mismo compromete muchísimo menos mi sentido estético gramatical, y que reza así: me gustas.

PD: No querais ver en este post más de lo que realmente hay, es decir, una mera cuestión de gramática.

jueves, 26 de junio de 2008

Genocida vacuno

Sí, lo reconozco. He sido un genocida vacuno. Fue durante mi época de pastor de cabras y yaks en Kazajstán. Por las noches me sustraía al calor de la lumbre que ardía dentro la austera cabaña para deslizarme a la noche, negra como mis intenciones, a satisfacer mis más bajos instintos. Y no era hasta que despuntaba de nuevo el alba, que no volvía, exhausto y sin aliento, a meterme desnudo de ropa y emociones en mi tibia cama.



Y tú, ¿donde estabas entonces, cuando tanto te necesité? Mil caminos he recorrido buscándote, buscando en ti un consuelo a esta sed que no cesa, a este dolor lacerante que palpita en cada rincón de mi cerebro. Quizás buscando las fuentes perdidas del Amazonas. Tal vez dejando volar al viento tu pelo, tu voz y tus ideas en el Mayo francés. Puede que mirando desde el Ponte Rialto como pasan las góndolas. O tomando un café en el Soho de Londres.


El tiempo ha pasado. Mi postrer camino me condujo hasta aquí, y la magia de las noches esteparias ha quedado reducida a vagos recuerdos en mi memoria, anestesiado de mi primarias pulsiones por la anodina rutina. Pero a veces, cuando ya es tarde y todos duermen, y el faro de tu dulce mirada se esconde al mundo tras la suave persiana de tus párpados, contengo la respiración y aún me parece oírlas mugir.

miércoles, 25 de junio de 2008

Discantus

Hoy he tenido un gran regalo. Me enteré por casualidad que esta tarde había en el Palacio de Congresos de esta urbe un Discantus, o al menos, una buena muestra. Formaba parte del Acto Inaugural del XXIX Congreso de la Sociedad Española de Medicina Nuclear, y allá que me he presentado con cara de experto en medicina nuclear. He escuchado la fascinante conferencia inaugural por parte de Manuel Toharia, director del Museo de las Ciencias Principe Felipe (es un crack ese hombre, un comunicador brutal), sobre materia, energía y espacios vacios, y con casi media hora de retraso sobre el programa, ha llegado la hora. Iba a comenzar Discantus...

Pero, ¿qué es Discantus? Es una maravilla sonora. Por una parte, el Lluis Vich Vocalis (antes Cor de Cambra Lluis Vich) cantando un repertorio de música antigua basado principalmente en el Misteri d'Elx y el Cancionero de Montecassino (sí, chicos, el mismo monasterio aquel que visitamos en septiembre jejejeje), y por otra parte Perico Sambeat, el que seguramente es hoy en día el mejor saxofonista de jazz español con mucha diferencia. La idea del Discantus es tener un grupo solido de música vocal antigua cantando su repertorio mientras el saxo va improvisando sobre las melodias cantadas creando un sonido de una belleza excepcional. Aunque hay que reconocer que la idea no es nueva: la primera fusión de este estilo la llevaron a cabo Jan Garbarek y The Hilliard Ensemble, en un disco llamado Officium. En 1997 nació Discantus siguiendo con esa idea, pero usando repertorio valenciano, y con un saxofonista valenciano. Desde entonces hasta ahora cada cierto tiempo, se repite el milagro y de nuevo se pueden escuchar en directo los sonidos frescos e impactantes de semejante mezcla.

He vuelto a casa flotando en una nube. Pese a la pésima acústica (téngase en cuenta que la sala tiene mucha absorción porque esta pensada para congresos y no para música) ha sido una maravilla poder escucharlos de nuevo. Conciertos así me reafirman más aún en mi cariño al jazz y a la polifonía, y si son ambas a la vez, mucho mejor.

Como pequeña muestra os dejo una grabación que hice en un Discantus en Moraira hace ya unos años. La calidad no es demasiado buena, porque el sonido esta tomado con un minidisc, pero bueno, menos da una piedra. Es la primera vez que se oye esta grabacion fuera de aquella iglesia.



lunes, 16 de junio de 2008

Pepito Grillo


El pequeño Pinocho mira avergonzado al suelo. A su lado, con el ceño fruncido y moviendo enérgicamente las manos, Pepito Grillo, le recrimina indignado su poco sentido común. Y el caso es que Pinocho lo sabe, es consciente de que esta obrando mal. Alza la vista y contempla absorto como Pepito Grillo hilvana una tras otra miles de razones; como su cuerpo se tensa con los gestos que acompañan cada razonamiento; como sus suaves facciones se impregnan de la fría amargura de los que saben que no se puede hacer más; como sus labios pequeños articulan cada palabra; esos labios pequeños y rosados, humedos por la saliva; esos labios...

Sin apenas darse cuenta de lo que hace, se inclina sobre Pepito Grillo, y pasando un brazo por detras de él, y entornando los ojos, besa, muy suavemente, esos preciosos labios.





Dedicado con todo mi cariño a mi conciencia.

domingo, 15 de junio de 2008

La cueva del perro amarillo

Hoy quiero proponeros un viaje. Un viaje a un lugar muy lejano, donde antiguamente se decía que vivían los hipopodos, hombres con patas de caballo, y donde reinó Gengis Kan. Se trata de un viaje a Mongolia, donde en su época de mayor esplendor 100.000 mongoles gobernaron sobre 300 millones de personas, en lo que ha sido quizás el mayor imperio sobre la faz de la Tierra.

Es un país en el que parece haberse detenido el tiempo. Con el triple de la superficie de la península ibérica solo tiene dos millones y medio de habitantes, de los cuales unos 850.000 se concentran en su capital, Ulan Bator (héroe rojo en mongol). El resto de habitantes mantiene su ancestral modo de vida nómada, cuidando ganado (yaks, ovejas y caballos principalmente) y mudando cada pocos meses para buscar nuevos pastos. Viven en unas tiendas circulares, los ger (yurtas mongolas), de estudiadísima elaboración, que se pueden montar o desmontar en menos de dos horas, y que se pueden transportar en unos pocos carros.

Los vistosos colores de sus trajes, la delicadeza con la que tratan la madera o el cuero para hacer sus útiles diarios, o la fascinante filosofía de vida con la que afrontan el día a día, convierte al mongol en un pueblo único, en el que el pasado y el futuro conviven de una manera mas o menos estable, y en el que la forma de vivir nómada persiste de manera original como hace siglos.

Si os apetece saber algo más sobre Mongolia y el modo de vida nómada os recomiendo una película de la directora Byambasuren Davaa. Se llama El perro mongol (2005) y es una pequeña joya visual. Aquí abajo, el trailer:


El perro mongol, de Byambasuren Davaa

jueves, 12 de junio de 2008

Non ritornerà più

Se penso a come ho speso male il mio tempo
che non tornerà, non ritornerà più.
Franco Battiato, La stagione dell'amore

Hoy me he reconciliado con el mundo. Ha tenido que pasar casi un mes para que esta extraña sensación de deriva desapareciera. Pero por fin se marcha. Y ha sido hoy.

Conste que esta vez no he estado mal, ni triste, ni hundido. Como mucho melancólico, pero eso es algo que ya convive conmigo. No, esta vez ha sido más la sensación de desubicación, de desarraigo. De notar que el mundo pasa a tu alrededor sin saber cual es tu sitio. Las dudas, unidas a la molestia de no poder moverme mucho de casa, la intermitente y molesta lluvia, las oscuras nubes que han llenado tanto el cielo como mi mente.

Solo el alivio de las conversaciones con unas pocas personas han aliviado un poco la presión. Fuera de eso todo ha sido narcosis: leer, ver películas, dormir mucho, cosas que me ocuparan la mente y evitaran que pensara, al menos hasta que llegara el momento.

Y ha sido hoy. Un paseo a media tarde bajo el caluroso sol de este mes de junio. La sensación maravillosa de que el tiempo pasa muy deprisa y de que hay tantas y tantas cosas por hacer. Y de pronto todo ha encajado. Solo era cuestión de hacer un pequeño cambio en las prioridades y en la manera de afrontar las cosas, de perder miedos y ganar confianzas, de tratar de aprovechar cada segundo. Y reconozco que es algo que ya se, pero que a veces olvido.

Y ahora, a vivir. A disfrutar con las miles de cosas que tengo en mente, que quiero hacer, o ver, o decir. Y si alguien se quiere unir, ¡adelante! Las risas no van a faltar.

martes, 20 de mayo de 2008

Diario de Turandot, 8

Día 11 (14/05/08): Hoy no deberiamos estar aquí. Se supone que había programado ensayo 'a la italiana' (o sea, ensayo musical sin escena) con la orquesta, el coro y los solistas, con lo que para nosotros era día libre. Pero resulta que el tenor que hará el papel de protagonista no puede venir hasta el ensayo general y hoy que si ha podido acudir se hará también ensayo de escena para que el hombre se vaya quedando con el montaje y sus posiciones sobre el escenario. O sea, un asco, porque eso significa que tenemos enysao de 3 a 6, dos horas de descanso forzado y de 8 a 11. Ocho horas de regalo cuando se supone que teniamos el día libre. Bueno, se podrá soportar, somos figurantes.

El problema es que parece que hoy se han vuelto todos locos. Como ya está la orquesta y el director titular, los nervios estan a flor de piel, y algún regidor está muy susceptible y a la mínima nos habla de muy malos modos. Conscientes de nuestra condición de últimos monos de este teatro aplicamos la táctica del jabón, o sea que dejamos que todo nos resbale, porque si no podriamos acabar todos de muy mala leche, y diciendo alguna tontería de la que después uno se arrepiente. La situación se comenta en los camerinos y todos los figurantes estamos un poco molestos.

La verdad es que es una pasada oir como va quedando todo con la orquesta, pero son ya muchos ensayos, por lo que poco a poco nos vamos saturando. Lo mejor de la tarde resulta ser la partida de trivial de casi dos horas que nos echamos en la cafetería con la visita inesperada de 'lo Nate' Perelló. Después un par de horas más de no hacer absolutamente nada y para casa.

Día 12 (15/05/08): Llegamos a las 4,15, con quince minutos de adelanto sobre la hora de convocatoria, pero llegamos ya de mala leche. A las 4,00 nos han mandado un SMS a todos exigiendonos puntualidad y amenazandonos con descontarnos 40 euros si llegamos tarde. Cuando llegamos a camerinos todos hablan de lo mismo. Todos coincidimos en que desde luego, es con diferencia la ópera en la que peor se nos está tratando. Coincidimos todos en que se nos prodiga un trato completamente deshumanizado, con amenazas, vejaciones y sin ningún tipo de respeto por nosotros. Ya no se trata de lo que nos pagan, que para que negarlo es poco para la disponibilidad y profesionalidad que piden, porque al fin y al cabo a nadie le han obligado a firmar el contrato y todos hemos aceptado esas condiciones. Lo realmente indignante es como nos tratan, porque aunque estemos en el último escalafón de esta jerarquizada estructura y nos paguen una miseria, no dejamos de ser personas y nos merecemos como mínimo que nos traten como personas. Y desgraciadamente no se está cumpliendo. Y aún hay gente que se pregunta porqué el ambiente está enrarecido... Cuando llega la hora de irse, avisan al coro y tardan aún un buen rato en recordar que seguimos en el escenario esperando instrucciones, para mandarnos a casa.

Día 13 (16/05/08): Hoy tenemos día completo. Media mañana y media tarde, y tenemos suerte de no ser de los cuatro que además tienen ensayo de luces hasta la medianoche. El coro no ha sido convocado con lo que estaremos solos con los solistas, y eso quiere decir que lo más probable es que nos pasemos toda la mañana en platea. Y resulta que si que es así. En el descanso nos citan en cafetería para darnos insrtucciones, que se convierten en un nuevo espectaculo de amenazas y reproches del mismo tono que de costumbre. Entre otras cosas nos acusan de armar escándalo en platea y de impuntualidad. Ambas acusaciones son falsas pero a ver quien dice nada. Callamos y tratamos de que no nos afecte, aunque en cuanto se marcha la ayudante de producción no se habla de otra cosa y el nivel de malestar crece a niveles que empiezan a ser peligrosos. En cuanto acaba el descanso nos mandan a camerinos, donde estamos sin hacer absolutamente nada (excepto quizás seguir con el agrio debate) hasta la hora de marcharnos a comer. Otras tres horas perdidas.

Por la tarde el ensayo prosigue como de costumbre pero nosotros ya no prestamos atención. Estamos expectantes a los acontecimientos, esperando a ver que ocurre. Alguien ha oido alguna cosa, otro ha recibido una bronca sin motivo de un regidor, y a un par de chicas las han llevado al despacho de la jefa de producción porque se han liado con una entrada y uno de los ayudantes de dirección dice que le han contestado de mala manera cuando les ha pedido explicaciones. Parece que una sola cosa más puede desencadenar la tragedia. Solo resta ver que será esa última cosa. Estamos muy susceptibles y apenas prestamos atención al ensayo. Tan solo hacemos lo que se nos pide y nada más, pues corremos el riesgo de sufrir nuevas broncas sin poder demostrar que seguimos ordenes de regiduría. Afortunadamente acaba el ensayo. Veremos mañana con el antepiano que ocurre...

¿Y si...?

¿Y si lo hiciera...?
Lo odiaría, sí,
lo odiaría,
de una manera triste,
desordenada,
amplia de gestos y ortigas,
gris como los charcos
de cieno en Pekín
que a veces he soñado;
como se odian
los conocidos ricos,
o guapos, o azules,
como se odian
los lunes o los
jueves
o las noches sin luna.
Lo odiaría, sí.

Por haber
tenido
el coraje, pequeño,
grande,
inmenso, el coraje,
de decir
lo que yo
no
me he atrevido
a decir.

Así,
como me odio
por no poder decirte
todo esto
al
oído...

martes, 13 de mayo de 2008

Diario de Turandot, 7

Día 8 (10/05/08): Hoy toca prueba de vestuario. Estamos citados a las 4,30 pero llegamos diez minutos antes. Tenemos la esperanza de que nos prueben los trajes y nos manden para casa sin tardanza. Cuando llegamos hay algunos figurantes a medio vestir o desvestir. Al Principe de Persia le han puesto una capa blanca y una especie de pañal de bebes (primera etapa) aunque según comentan las de vestuario lo más seguro es que al final lleve un pantalón blanco ancho. Me siento en una de las sillas y comienzo a desvestirme mientras me empiezan a traer prendas las chicas de vestuario.


Nuestro traje de soldados me encanta nada más verlo. Llevamos un pantalón negro ancho con unas botas de estilo mongol del estilo de las que lleva Son Goku, en Bola de Drac. Encima una camisa china negra con ribetes de las que se atan a los lados y una falda negra con motivos dorados en la parte de abajo. Solo eso ya es en sí un traje chulísimo, pero aun queda lo mejor: me ponen una armadura dorada con hombreras rematadas en cabezas de dragones, unos protectores en los brazos, un cinturon con una cabeza de dragon y borlas rojas, y un casco tambien con la efigie del dragón y un alto penacho que cae hacia atras. El traje luce impresionante cuando esta completo y es muy cómodo de llevar, al contrario de lo que nos pasó con las corazas de Simon Boccanegra que nos dejaban la piel completamente marcada y nos producian heridas. Me hacen un par de fotos con el traje puesto para archivo, y me toca quitármelo ya. La verdad es que no me importaría estar más rato con el traje puesto, pero bueno, ya tendré tiempo.

A mi hermano sin embargo no le ha ido tan bien. Le han cogido las de caracterizacion para hacer pruebas de maquillaje con él. Le pintan la cara de blanco y le arreglan las cejas para que parezcan chinas. Le maquillan y le plantan un bigote y una perilla larguisimas. ¡No parece el mismo! ¿Y así vamos a tener que ir todos? Despues de un buen rato le dejan que se pruebe el traje y tras las fotos nos dejan libres. Son las 6,30 y lo que queda del sabado es nuestro.

Día 9 (12/05/08): Nueva semana y de vuelta a la rutina. Ya hemos automatizado todo y tras dejar las cosas en taquilla subimos a la hora de costumbre al escenario. Hoy vamos a repasar el primer acto. La sorpresa es que los técnicos siguen mejorando y completando el escenario, y lo que antes eran unas pequeñas columnas de pega marcando una posición se han convertido en un enorme templo, coronado por un tejado tradicional chino de los que terminan con aleros levantados en angulos muy pronunciados, y que son tan típicos de China.

Por lo demás, el tiempo se pasa volando. Una vez acostumbrados a las esperas y los intervalos tan grandes de tiempo sin hacer nada, o simplemente sujetando la lanza, el tiempo parece escurrirse sin que nos demos cuenta. Pasa una hora y media, y no lo noto. Mi percepción del tiempo esta ya completamente distorsionada. Nos dan descanso y aprovechamos para subir a la cafetería a jugar al dominó.

Se reanuda el ensayo y todo sigue la misma tónica. Repasamos el segundo acto y lo hacemos completo. Siento escalofrios en el momento en el que el coro llama a Pu Tin Pao, el verdugo. La música es impresionante y tengo la piel de gallina. Espero que esta sensación se produzca a menudo en las funciones (señal de que el coro y la orquesta estan cumpliendo), porque si no se puede hacer muy aburrido.

Tras la marcha del coro a las 7,15 nos dan quince minutos. Nos sentamos a hablar algunos figurantes en el hombro de Riu del escenario. Total, no hay demasiado tiempo para hacer nada, así que charramos un rato hasta que se reanuda el ensayo. Nos mandan a platea.

Buscamos asientos tranquilos y seguimos charrando, leyendo, contando chistes hasta que a las 9 de la noche y sin haber hecho absolutamente nada nos dicen que podemos irnos. Me da rabia no poder estar mas cerca del escenario cuando el director explica cosas, porque desde lejos no se entiende nada. Pero bueno, es lo que hay. Recogemos y nos vamos, y mañana más.

Día 10 (13/05/08): Subimos directamente al escenario sin pasar por platea. Son las 4,15. Hoy toca ensayar a partir de la segunda escena del segundo acto. y eso quiere decir que estamos con nuestra lanza desde el primer minuto hasta que baja el telón. Así que nos acercamos a que los de utilería nos den nuestras lanzas y nos ponemos en nuestro sitio de siempre.

El coro tiene varios problemas y su director se lo hace notar. Hoy se está haciendo muy duro sujetar la lanza: estamos tratando de colocar ya los brazos como deberán estar en las funciones y es pesado, teniendo en cuenta además las interrupciones. En nada ha llegado ya el descanso.

Más dominó, con la novedad de que a nuestro lado otros figurantes han montado timba de cartas. Los del coro miran con cara de flipados el casino clandestino que estamos empezando a montar. Si nos dan una semana más ponemos servicio de ruleta. Amenizamos la partida con bromas y cotilleos variados.


Bajamos a terminar el segundo acto, y enseguida a platea a ver el tercero. Los lanceros de élite solo salimos al final del acto, los últimos tres minutos de la ópera, así que va a ser largo. Nos ponemos cómodos y aprovechando que Ximo se ha traido el Fotogramas comentamos los últimos estrenos. El tiempo pasa. No parece importarnos, ya no. A las ocho y cuarto nos mandan a casa. Aún me da tiempo a pasarme por el ensayo del orfeón, y empezar a mirar el Daphnis et Chloe de Ravel.

viernes, 9 de mayo de 2008

Diario de Turandot, 6

Día 6 (08/05/08): Llegamos a camerinos con los zapatos y la parte de abajo de los pantalones completamente empapados. Ha estado lloviendo todo el día, y estamos convencidos de que cuando salgamos por la noche seguirá. Nos tratamos de secar un poco y subimos al escenario. Hoy se ensaya el tercer acto. Nos envían a platea. Me dejo caer sobre uno de los asientos, busco una posición cómoda y cierro los ojos. Es hora de la siesta. Me gustaría oír el principio del acto que es una pasada, y que sigue con el famoso Nessun dorma, pero sé que van a parar muchas veces para corregir cosas y que seguramente el solista no cantará el aria a viva voz, así que, sin ningún tipo de remordimiento me quedó dormido.

Me despiertan para la pausa. Son las 5,30 y como llueve lo de bajar a la piscina está descartado. Subimos a la cafetería de la planta 9 con nuestro dominó y montamos una partidita en condiciones. Nos salen buenas fichas y acabamos ganando de largo. Si es cierto eso que dicen de 'afortunado en el juego, desafortunado en amores' yo lo llevo realmente mal...

De vuelta a nuestros asientos de platea a las 6, Miquel me pide que le guarde un libro pues lo han llamado al escenario y no sabe donde dejarlo. Se trata de un volumen con las obras Vida de Galileo y Madre Coraje y sus hijos de Bertolt Brecht. Empiezo a ojearlo y cuando me doy cuenta estoy leyéndomelo. El coro se va a su hora y nos dan 15 minutos más de pausa, que nos sirve para ir a camerinos a beber un poco de agua y pasar por el aseo, y darnos una vuelta por la planta 9 a ver si sigue lloviendo. En nada, otra vez corriendo a platea.


Sigo leyendo. Aún no hemos hecho absolutamente nada y son las 7,30 de la tarde. Tampoco saco provecho de las explicaciones del director a los que están sobre el escenario, porque apenas oigo nada y se encuentra de espaldas a nosotros. Sigo leyendo.

Dos horas y setenta páginas después, nos informan de que podemos marcharnos. Cuando suben los de producción a preguntar a que figurantes necesitan para venir mañana alguien oye que comentan 'Si les estamos pagando igual, que vengan todos, aunque no les necesitemos'. A estas alturas ya ni nos sorprende ni nos escandaliza. Todavía nos vamos contentos porque nos han dejado salir cuarenta y cinco minutos antes de la hora. Le pido a Miquel que se traiga el libro mañana y así me lo acabo...

Día 7 (09/05/08): Aunque hoy no llueve esta nublado, y tiene pinta de que el día va a ser igual que ayer. Se va a repetir el tercer acto desde el principio y eso significa que de nuevo nos toca bajar a platea. Le pido a Miquel el libro y me enfrasco de nuevo en la lectura, pero esta vez si que presto atención al inicio del acto. Como suponía ya lo pasan todo del tirón, y sorpresa, el solista esta cantando a voz. Se me pone la piel de gallina al escuchar las voces desde fuera del escenario avisando que nadie duerma mientras no se averigüe el nombre del extranjero por orden expresa de Turandot. Cuando veo que llegan al punto en el que lo dejaron ayer, intuyendo nuevos parones, retomo la lectura.


Así el tiempo pasa volando. Llega el momento del descanso y nuevamente subimos a la cafetería a jugar al dominó. Hay bastante gente interesada en jugar, con lo que seguramente habrá que traer otro dominó. Esta vez ganamos pero de una manera más ajustada. Media hora y de nuevo a platea. Se repite la tónica de ayer.

Tras un buen rato leyendo nos llaman al escenario. Menos mal, porque solo quedábamos nosotros y los dos generales, que solo aparecen en el primer acto durante unos 10 segundos aproximadamente. Nos proveen de nuestras respectivas lanzas y nos sitúan a los pies de la plataforma, cada uno a un lado, con la misma pose que llevamos adoptando desde que iniciara esta producción, es decir la de guerreros de terracota. Y así debemos seguir los dos minutos que quedan de ópera. Respiramos hondo y nos metemos en el papel. No es difícil. Repasamos todo varias veces y el coro recibe permiso para irse. Para nosotros veinte minutos de pausa.

Subimos a la planta 9 y buscamos rápidamente la terraza. Empiezan los problemas con el coro, y cada uno quiere explicar sus experiencias. Lo último es que nos piden cuando estamos en posición fija por orden de los ayudantes de dirección que nos movamos a un lado o nos apartemos, o demos un paso para atrás, para que se les vea mejor, para tener más espacio o para poder ver al director. Como hemos pasado por esto otras veces les decimos siempre lo mismo, que no es cosa nuestra y que si tienen algún problema, en vez de empujarnos o tratar de desplazarnos que lo hablen con los ayudantes de dirección, que indefectiblemente siempre les responden lo mismo, que estamos donde tenemos que estar, y que todo el teatro esta lleno de monitores donde se ve perfectamente al director y se pueden ver desde cualquier sitio, sino uno otro. Los nuevos están alucinando de que de cosas tan sencillas puedan hacer tanto escándalo.

Bajamos de nuevo, a las 7,35 y nos hacen sentarnos en platea. Se va a ensayar la primera escena del segundo acto, en la que se supone que nosotros no salimos. Aprovecho y leo un rato. Me quedan solo 4 páginas para terminarme Vida de Galileo. El stage manager y el equipo artístico están mirándonos. Nombran a tres personas, que participarán en esta escena, y a los demás nos dejan irnos a casa. No lo puedo creer. No son ni las 8 de la tarde y ya estamos pisando la calle. Además, nos han despedido con una buena noticia. Mañana no hay ensayo. Tan solo prueba de vestuario, y eso significa media horita de faena como mucho...

jueves, 8 de mayo de 2008

Diario de Turandot, 5

Día 5 (07/05/08): Ya estamos de vuelta aquí. Vamos convirtiendo en rutina lo que hace apenas unos días era novedad, y a la hora de siempre, reiniciamos el ritual de pasar por camerinos y dirigirnos al escenario. Hoy toca primer acto, lo que vimos ayer, pero con nosotros en nuestra habitual posición de lanceros desde que se levanta el telón al principio de la ópera. Mientras los ayudantes de producción recuerdan notas y movimientos al coro, mi hermano y yo repasamos nuestro corto y por ahora único desplazamiento de toda la obra: la salida por las grandes puertas una vez el verdugo ha cumplido con su misión. Contamos los pasos, probamos los giros, el cambio de mano de la lanza. Queremos que nos salga a la perfección, porque no vamos a tener ningún otro momento así. Finalmente comenzamos y la piel se me pone de gallina. Si desde platea era impresionante, tener el coro a unos pocos metros pidiendo la presencia del verdugo Pu Tin Pao, o clamando clemencia a Turandot, y sentirte parte de la acción me produce escalofríos por la espalda. Aguanto derecho con mi lanza y en cuanto todos cruzan la puerta mi hermano y yo nos miramos, el momento ha llegado. Giramos al unísono y avanzamos hasta encontrarnos de frente, nuevo giro cruzamos la puerta, un giro mas y tras dos pasos estamos fuera del escenario, detrás de todo el decorado. Ha salido bastante bien, aunque habrá que pulirlo con los ensayos. Nadie nos ha dicho nada de la coreografía que hemos inventado así que suponemos que esta bien. Nos hacen repasar el final de nuevo porque el coro ha sido poco hábil a la hora de colocarse en la escalera con las sombrillas para tapar la acción del verdugo. Una nueva oportunidad de probar nuestra salida, que queda un poco mejor esta vez. Y así llegamos al descanso.

La cita con la piscina es ya obligada y cuando bajo ya estan todos merendando. La novedad es que esta vez alguien ha bajado una baraja de cartas. Como el que no quiere la cosa me acaban enseñando como se juega al mus y nos echamos unas manitas. No será lo único que aprenda hoy.

En el escenario se preparan para seguir el primer acto desde donde lo hemos dejado, con los solistas y alguna intervencion puntual del coro. Nosotros aprovechamos para sentarnos en la oscuridad y escuchar la intervención de los solistas o hablar entre nosotros. Yo hablo un buen rato con el chico que hace de principe de Persia, y que solo sale en el primer acto un momento para que lo maten, perra vida. Es bastante simpático y se nos pasa el tiempo volando. Sobre el escenario cuatro soldados han sacado una tarima pequeña y la colocan en una posición prefijada para que Calaf golpee el gong que ha descendido del techo y así, poder enfrentarse a los tres enigmas del Turandot. Nos quedamos con las ganas de golpear el gong, es muy grande y pesado y hace un sonido espectacular, a ver si un día al descuido me puedo dar el gustazo.


El primer acto ha terminado. Nos hacen pasar un ratillo esperando mientras apuntan cosas para el coro, y luego nos sueltan con diez minutos de pausa. Siempre que está el coro las pausas son de media hora pero en cuanto se van, misteriosamente se nos reducen a intervalos de diez minutos o un cuarto de hora. Pero bueno, somos figurantes, no vamos a quejarnos. Me pongo a saludar a algunos conocidos del coro y en cuanto me descuido ya se me han pasado la pausa. Corriendo para arriba otra vez...

Ahora parece que vamos a ensayar el tercer acto. Seleccionan a unos pocos y los demás nos quedamos en platea sin hacer nada. Tras media hora a Julián se le ocurre ir a por la baraja, y como si tal cosa nos montamos una timba de poquer descubierto en los asientos, ante la mirada atónita de los visitantes o miembros del equipo técnico que pasan por allí cerca. La apuesta máxima es medio euro, pero despues de varias manos Ximo ya ha conseguido dinero suficiente para poder cenar kebab hoy y mañana. Yo tras un inicio algo desastroso me acabo recuperando y al final saldo mis deudas y aun me debe 35 centimos el verdugo. Solo paso de jugar las rondas que coinciden con las subidas del director de escena al escenario a explicar algo, que me interesan y me disgustaría perdermelas.

El tiempo pasa y nosotros nos aburrimos cada vez mas. Ademas, los cuatro soldados han sido llamados y la timba no puede seguir. Aprovechamos para hablar con el verdugo, que tambien es bastante simpático y campechano. Todos coincidimos que hace un trabajo impresionante como verdugo y que queda realmente bien. Sin darnos cuenta son ya las 9,00 y seguimos allí sin hacer nada. Ademas no nos han dado ningún descanso más después de la marcha del coro. La gente se queja porque hoy hay futbol y todos estan deseando ver un partido u otro.

Parece que el ensayo ya se ha acabado. Son las 9,30 de la noche. Nos mandan a casa y excepto los ayudantes de Pu Tin Pao los demas debemos volver mañana a ensayar, porque según nos han anunciado aparecemos tambien en el tercer acto. Eso significa que salimos en todos los actos, desde que sube el telón hasta seguramente el momento en el que definitivamente baje. Y tan solo sujetando una lanza. ¡Somos grandes!

miércoles, 7 de mayo de 2008

Un centenar (o porqué escribo)

Hoy el contador de posts me informa de que la última entrada es la que hace un centenar dentro de mi pequeño álbum de recortes. No me siento especialmente orgulloso de ello: solo consiste en ser paciente y llenar poco a poco de letras los huecos que van quedando en el corazón. Lo único para lo que ha servido este dato anecdótico ha sido para hacerme reflexionar sobre porqué escribo. Y bueno, creo que ahora ya sé cuales son mis razones.

La primera es tener cosas dentro que me apetece contar: cosas que me pasan, cosas que pienso, cuentos, historias, poemas, ... Después tenemos otro clásico: por el hecho narcisista de escribir algo que sabes que la gente puede leer, aunque sea de escaso valor literario, y nulo interés. Y por último, pero no por ello menos importante sino más bien todo lo contrario, porque me he dado cuenta de que escribo también para mi, para poder releer tiempo después las entradas y poder revivir los momentos más tristes o más alegres de los últimos tiempos, cada sentimiento, cada cosa que me ha ocurrido y que ha quedado aquí plasmada, una manera de no olvidar por lo que he pasado, lo que he vivido.

Así, como conclusión puedo decir que este rincón es un espacio de egolatría en el que yo escribo por mi, y para mi, y para los demas que leyendo este blog, refuerzan mi narcisismo. Solo me falta ponerme alguna medalla...

martes, 6 de mayo de 2008

Diario de Turandot, 4

Día 4 (06/05/08): Parece que le vamos cogiendo el tranquillo a los horarios del bus. Hoy salimos cinco minutos mas tarde de casa y llegamos a la hora de siempre. Son las 3:55 y el camerino ya está casi lleno. Dejamos trastos y en unos minutos subimos al escenario. En cuanto nos ven nos mandan a nuestras posiciones. Pasamos entre el coro y subimos a la plataforma, cada uno a nuestro pilar de referencia, y allí un miembro de utilería nos alcanza La Lanza. Parece que vamos a terminar de pasar el segundo acto hasta el final.

Pese a que hay algunas ausencias (falta Pong, y una de la figurantes esta mala del estomago y tampoco ha podido venir) comenzamos sin dilación desde el momento de los tres enigmas. Todo sigue como siempre, excepto por las enormes puertas que han colocado en el decorado y que se corren hacia los lados para dejar acceso a la zona en la que se encuentra el emperador. El problema es que estan acabadas de poner y aún existe un hueco bastante grande en el suelo donde estan las puertas y que los solistas y actores deben saltar para no caer por el hueco desde una considerable altura. La cover de Turandot va a cantar ahora así que tendremos la oportunidad de escucharla. Volvemos a tener presencia solista en los balcones de las chicas, esta vez más descarada, pues ya no se contentan con hablarles desde abajo y suben sin ningun tipo de pudor a saludar y presentarse. Lo bueno es que el ensayo parece avanzar deprisa y tras parar solo en un par de ocasiones para corregir posiciones y dar nuevas instrucciones llegamos al final del acto. Ha sido rápido e indoloro. Nos dan veinte minutos de descanso y ya nos avisan de que después volveremos a pasarlo todo de nuevo, esta vez sin interrupciones. Devolvemos las lanzas a los chicos de utilería y bajamos corriendo a merendar al sol junto a la piscina.

De nuevo en el escenario. Lanza en mano, codos levantados y mirada al frente. Se nos avisa de que vamos a ver toda la segunda escena completa. La solista ya ha reemplazado a la cover y se prepara. A una orden del director la pianista repertorista ataca los primeros acordes, los soldados comienzan a desfilar y la música nos envuelve. Y en cuanto nos hemos descuidado, absortos en cada nota, en cada frase, el acto está ya terminado. Algunos de los solistas aprovechan el momento posterior para hacer nuevos acercamientos. Oigo a uno de ellos cantando ¿la cucaracha? Por suerte, nos mandan a platea y se preparan para repasar el principio del primer acto. El solista de la cucaracha se coloca a mi lado y me pregunta la altura. Es apenas tres centimetros más bajo que yo y bromea con una chica del coro al respecto. Como veo que sobro, me despido y bajo corriendo hacia los asientos.

Es la primera vez que vemos este acto, pues por ahora siempre habiamos estado con el segundo. Nos acomodamos en nuestros asientos y disfrutamos con la visión del escenario desde una posición tan diferente a la que tenemos mientras estamos arriba. Escuchar al coro resulta sobrecogedor, pone la piel de gallina y eso que por ahora el acompañamiento es todavía el piano. No quiero imaginarme como debe ser oirlo con la orquesta. Desgraciadamente dura poco, ya han pasado las tres horas de trabajo que tiene estipulado el coro y se despiden a toda prisa.


Son las 7,15 y tenemos veinticinco minutos de pausa. Juanjo se ha traido el domino y montamos partida en el camerino, y entre pitos dobles, pasos y cierros se nos hace la hora de volver otra vez arriba. A nuestros asientos de platea en concreto. El director de escena trabaja con el verdugo y sus cuatro ayudantes, que le llevan la mortal aguja que usará para matar al príncipe de Persia, el agua con la que se lavará las manos y el paño con el que se las secará. El director pone mucho énfasis en este aspecto y dedica bastante tiempo a trabajar con el verdugo, que hace un trabajo de filigrana, en realidad, el único papel de actor interesante de toda la figuración. Cuando muere el principe de Persia, cuatro soldados se lo llevan fuera por la puerta y el director decide que deben estar los dos lanceros sobre el escenario.

Así, de pronto, estamos también en el primer acto, y ¡sorpresa! Cuando salen los soldados con el cuerpo por las enormes puertas traseras, nosotros rompemos formación, en lo que será posiblemente la única vez en toda la ópera, y salimos detras de ellos con porte y paso marcial. No lo podemos creer, vamos a movernos por el escenario. Ensayamos varias veces el cambio de mano de la lanza y la posición y movimientos mientras los soldados prueban una manera eficaz y segura de alzar al príncipe sin peligro de que se las caiga. No da tiempo para más, el ensayo por hoy ha terminado. Son las 9,30, y cada uno corre ya para su casa.

Diario de Turandot, 3

Día 3 (05/05/08): Acabamos de llegar a camerinos. Son las 4 de la tarde y ya estan casi todos. Yo hoy he venido cargado con mi traje y mis partituras dispuesto a quemar hasta el último barco con tal de cantar esta noche el Carmina Burana. Dejamos todos los trastos en la taquilla y subimos al escenario, donde nos dicen que toca esperar en platea. La suerte es que en unos minutos ya nos han llamado y vamos ocupando nuestras posiciones.

Hoy ha venido por primera vez el coro. No me hace mucha ilusión verlos, siempre me siento incómodo en su presencia, nos toca estar en guardia a perpetuidad, alerta por si a alguno le da por molestar y alegar que somos nosotros los que no dejamos trabajar. Pero bueno, paso sin mirar a nadie y me coloco en mi posición. Un miembro del equipo técnico me alcanza la consabida lanza. El ensayo va a empezar.

Hoy toca revisar de nuevo la segunda escena del segundo acto. Paramos muchas veces mientras los ayudantes de escena o el mismo director corrige posiciones o movimientos al coro y solistas. A nosotros poco tiene que decirnos al respecto... Es fascinante ver como trabaja, como explica detalladamente a Ping, Pang y Pong el transfondo, las motivaciones, qué espera de ellos, sin cortarse un pelo a la hora de moverse y representar para ellos lo que quiere decir. A ello se une la tranquilidad y seguridad que transmite. Me hago a mi mismo el propósito de tratar de aprender todo lo que pueda de este hombre.

Y sin que nos demos apenas cuenta, llega el primer descanso. Bajamos a la parte de abajo a merendar, jugar a las cartas y a comentar el ensayo entre risas y bromas.


Es el momento. Aprovecho que la zona del escenario debe estar tranquila para subir y hablar con el stage manager y ver si se me permite acudir a cantar el Carmina Burana. Él transmite mi petición a los ayudantes de dirección y dialogan en privado durante unos minutos. Cuando vuelve trae ya la respuesta. ¡Voy a poder cantarlo! No puedo creerlo. El que no ha tenido suerte ha sido Zvonimir, que hace de soldado, y al que seguramente necesitaran para algo. Cuando se reanuda el ensayo a las 6 yo estoy pensando ya en el Carmina Burana. La tónica es la misma pero parece que algunos de los solistas ya se han fijado en las figurantes. En nada empezará el cortejo, es cuestión de tiempo.

Llegan las 7,15 y aún estamos en el momento de los enigmas. De todas maneras, el coro trabaja solo 3 horas diarias así que para ellos por hoy es suficiente. Nos dan otro descanso de 20 minutos que aprovecho para subir a la prueba acústica y comunicar al mestre la situación. En cuanto me descuido se me ha pasado ya el descanso y bajo corriendo otra vez al escenario. Me está empezando a agobiar tanto subir y bajar por los ascensores centrales. Abajo, ya más tranquilo todo por la ausencia del coro el ensayo continua, y el acercamiento de los solistas a la sección figuración es más evidente.

Pasadas ya las 8, aprovecho la primera pausa para escabullirme a camerinos y cambiarme a toda prisa. En nada ya estoy en formación para salir a cantar. Mi ensayo de Turandot de hoy ya ha terminado. Luego me entero de que al resto los han dejado salir media hora antes, a las 9,45. No se me ha echado en falta, como ya se podía suponer. El montaje de Turandot sigue sin contratiempos.

sábado, 3 de mayo de 2008

Diario de Turandot, 2

Día 2 (03/05/08): Sabado tarde. Hace calor en la calle y una modorrilla muy dulce se venía apoderando de nosotros mientras veniamos en el bus. Son las 3,45 y hemos llegado con media hora de antelación, por falta de experiencia con los horarios de la EMT en fin de semana. Obviamente no hay nadie en ningún camerino, y seguramente aún tardarán en llegar. Mi hermano se tumba a descansar sobre el banco y yo aprovecho para hacerle fotos y perrear por los pasillos. Mientras, la gente empieza a aparecer poco a poco.

A las 4,15 justas, nos encontramos ya en los hombros del escenario. Hoy hemos sido convocados una docena de figurantes: los cuatro eunucos que asisten al emperador, las seis bellezas que asisten a Turandot y los dos fornidos e intrépidos guardias imperiales. ¿Estamos todos? No, falta Ximo. La ayudante de producción lo llama insistentemente al móvil pero no consigue hacerse con él. Mientras se le espera, a las seis bellezas y a los dos guardias se nos manda a platea a ver el ensayo porque todavía no se nos necesita. Al final, con media hora de retraso aparece Ximo y el ensayo comienza.

Se trata de la segunda escena del segundo acto, en la que Calaf se enfrenta a los enigmas de la princesa de hielo. Después de un buen rato viendo repetir una y otra vez lo mismo, empezamos a inventar traducciones alternativas a los diálogos, o a buscar parecidos razonables (¿ese solista no se parece a Joselito?). Esta resulta ser la mejor manera de pasar el largo tiempo de espera, pues pese a que venía con la intención de tomar notas sobre la manera de trabajar del maestro Chen, tras media hora no hay mucho más que rascar, al menos en esta parte de la escena. Como el que no quiere la cosa hemos llegado a las 6,15 sin hacer absolutamente nada de provecho. Nos dan veinte minutos de descanso.

Subimos a la cafetería y charramos un ratillo. Ximo nos pone al día de la razón de su retraso: la ayudante de producción envió la tablilla de horarios para hoy con un error, y en los mensajes al móvil que le llegaron no constaba la hora, con lo que él, siguiendo la tablilla pensaba acudir a las 17,45. Pese a no ser culpa suya, se ha comido nada más llegar una bronca monumental de los ayudantes de dirección, que no le han dado ni la opción de explicarse. Pero en fin, somos figurantes y estas cosas de que nos chillen y nos tiren broncas, aunque sea de manera injustificada, van con el trabajo. Ximo que ya es perro viejo sabe como está el patio y le resbala un poco todo.

Son las 6,35 y ya estamos de nuevo ensayando. ¿Ensayando? Tampoco. Han llamado ya a las seis bellezas, y las colocan por el escenario. Solo quedamos en platea los dos guardias imperiales muertos del asco. Parece que el ensayo va a continuar desde donde lo dejamos. Aguanto las dos primeras repeticiones: tras oír por tercera vez "volvemos al número cuarenta y nueve" un profundo sopor se apodera de mi.

Cuando abro los ojos después de varias cabezadas siguen por el mismo número. Son las 8,30. Y seguimos sentados en platea. Pero por fin nos llaman. Menos mal, ya pensabamos que nos habian traido por placer. Bajamos las escaleras y subimos por la escalerilla auxiliar. Uno de los ayudantes de dirección viene a hablar con nosotros. Nos dice que se había olvidado de nosotros, que debiamos haber estado en el escenario desde el principio. Nos lleva hasta la parte alta de la escalinata y nos señala nuestras posiciones. También nos dice que no hace falta que nos coloquemos, que el ensayo ha terminado. Nuestra cara es de absoluta incredulidad. Nos acercamos al resto de figurantes que estan sentados junto al divan del emperador. Comentan el ensayo de hoy. Un par de chicas han sido citadas por error, y deberian estar en sus casas y en su lugar debería haber otras dos chicas, la tablilla erronea sigue dando que hablar, nuestro caso indigna a más de uno y así un sinfín de pequeñas cosas que estan empezando a erosionar la moral de la figuración, y estamos en el segundo día. Uuuuuf, vamos a necesitar paciencia, mucha paciencia. A las nueve menos cuarto, salimos en dirección a casa con la sensación de que nos han tomado el pelo.

Al llegar a casa, aún aguarda una última sorpresa. El lunes uno de los coros a los que pertenezco debe cantar el Carmina Burana en el mismo teatro, pero en otra sala, a partir de las 8,30 de la noche, con tan mala suerte que tenemos ensayo de Turandot ese mismo día y en horario coincidente. Pues bien, esta noche he sido notificado de que nuestra petición de abandonar temporalmente el ensayo a las 8 de la tarde para poder cantar el Carmina Burana, siendo como es que tan solo sujetamos una lanza, ha sido rechazada con argumentos bastante vagos. Conclusión, menos mal que mañana tenemos día libre...

viernes, 2 de mayo de 2008

Diario de Turandot, 1

Día 1 (02/05/08): Ya hay nervios. ¡Primer día! Estamos citados a las cinco y media, pero llegamos a control de seguridad diez minutos antes. Una docena de personas ya está allí esperando mientras comentan con excitación lo que han oído o les ha contado alguien sobre esta ópera. Abrazos y saludos a los amigos, y presentaciones con los nuevos. Un solecito cálido ilumina la zona donde nos encontramos y alegra la espera. Mientras, la ayudante de producción ha aparecido y nos ha dado la hojita tradicional con las prohibiciones, recomendaciones, y obligaciones de todo buen figurante.

En cuanto nos han reunido a todos, nos guían hacia los camerinos. ¡Novedad! Por primera vez en un año largo estamos en el F2 (que por otra parte es idéntico al F3 que siempre hemos ocupado). El inconveniente es que vamos a ser 22 tíos en el mismo camerino, mientras solo 8 chicas ocupan el F1. No quiero pensar en como nos las vamos a apañar para cambiarnos, maquillarnos, o movernos todos al mismo tiempo, por no hablar del olor que hará los días de función... Aparece una chica con enormes sobres en los que viene la hoja para firmar por las llaves de taquilla (ya sabéis, chicos, si perdéis la llave os descontamos 30 euros) y la llave misma. Nos va nombrando y vamos recogiendo nuestros sobres. Me toca la 19, al lado de la de mi hermano, y cerca de los aseos y de los monitores. No nos vamos a quejar. Podía haberme tocado alguna taquilla que tiene la cerradura rota, o me podían haber dado la misma taquilla que a otro, como les ha pasado a Jose y al señor mayor que iba a hacer de verdugo.


Se supone que el ensayo empieza a las 6, pero están llegando las 6,30 y aún no nos han avisado para subir al escenario. La gente empieza a incomodarse. Mientras, nos hemos repartido por todo el camerino en grupos mas o menos diversos y charramos de mil cosas diferentes. Al final, la ayudante de producción nos dice que podemos subir a la cafetería, que un regidor vendrá a avisarnos cuando se nos necesite.

Son las 8,30 de la tarde. Llevamos dos horas en la cafetería sin hacer absolutamente nada. Al llegar la gente se salió fuera, a la terraza, a fumar, hablar y aprovechar el poco sol que aún quedaba excepto cinco que decidimos atrincherarnos junto a la maquina de comida. Como siempre, acabamos cantando trozos de Simon Boccanegra, o de las Bodas de Figaro, recordando los mejores momentos o los más graciosos, o a aquel figurante que ya hace tiempo que no vemos. Vamos charla de abuelos. Poco a poco la gente ha ido entrando y se ha ido incorporando a nuestro grupo. Se agradece que seamos más, no se nota tanto el rollo sexual como en las bodas.

Al fin hemos sido avisados. Son las 9,15 y ya estamos en los hombros del escenario. Los solistas que interpretan a Ping, Pang y Pong ensayan la primera escena del segundo acto. Nos toca esperar un rato más. Pero después de todo ya estamos pisando el escenario. Primera impresión, ¡brutal! El decorado que aún está a medio montar es impresionante. Parece que estamos mismamente en China. Han usado todo el escenario y también la chácena para recrear el palacio imperial de Pekin. Nos presentan a los ayudantes de escena (3 nada más y nada menos), y después de unas instrucciones básicas nos presentan al director, Chen Kaige, uno de los maestros actuales del cine chino, y ganador de la Palma de Oro de Cannes por Adiós a mi concubina. Tenía ya ganas de verlo en persona.

Nos hacen ponernos en fila y reparten los papeles. Y aquí viene lo que no me gusta. A mi hermano y a mí nos toca de guardias del Emperador. Eso significa que solo apareceremos cuando salgan el Emperador o Turandot y nuestra loable y encomiable misión si nada lo impide, será la de sostener imperturbablemente una lanza. Con esto, se ha cumplido el tiempo y nos han mandado para casa, no sin antes anunciar quien ensaya mañana y quien no. Y como no podía ser de otra manera, a los dos lanceros de Pekin les toca currar mañana. Un poco apenados, por el rol que nos ha tocado, y por no poder librar mañana como la inmensa mayoría de los figurantes, hemos acabado el ensayo de hoy. Son las 10,30 de la noche y si no nos damos prisa nos quedamos sin bus para volver a casa.

jueves, 1 de mayo de 2008

XXIX

29

29
como el cobre,
como febrero en los
años bisiestos,
29

29 deseos,
29 estrellas,
29 mundos por descubrir,
29 viajes por hacer

29 años

Porque aún te queda muchísima vida por delante
¡Felicidades guapísima!

miércoles, 30 de abril de 2008

Solo unas lineas

Solo unas lineas cada noche. Apenas dos, o tres, o quizás veinte, o cien (siempre me olvido de contar). A veces no es ni de noche, me vale una tarde o un ratillo antes de comer. Lo importante, lo que realmente me apetece, es sentarme y escribir. Escribir esas pocas lineas a las que me estoy haciendo adicto.

A temporadas, no paro un segundo, y me paso unos días sin escribir nada. Sí, sé que es una excusa muy mala, pero algo de razón sí hay. Vamos, que no es por falta de ganas. A cambio, acepto cualquier cosa. Desde una manada de pingüinos hasta la sonrisa de una chica guapa. Eso sí, prometo no abandonar mi costumbre de escribir esas pocas lineas. Porque sin eso, ¿que me queda?

viernes, 25 de abril de 2008

Padre putativo

Que ella estaba embarazada de varios meses era más que evidente. Y también que eran más de los dos meses que ellos llevaban casados. Recordó lo que le había dicho su madre, que su mujer no era trigo limpio y que solo le iba a traer desgracias, y deseó haber hecho caso a la pobre mujer cuando aún no era tarde. Además, ella al principio lo había negado todo, para más tarde derrumbarse y confesar alguna media verdad que lo había dejado aún más hundido. Ahora se empeñaba en repetir una y otra vez una historia absurda e inverosímil que caía por su propio peso, como si lo creyera tonto y fácil de engañar.

La verdad es que la boda tampoco le había venido mal a él. Su suegro, el señor Joaquín, le había dado el dinero para montar su propio negocio, una carpintería en el centro del pueblo, y la señora Ana, su suegra, les llenaba la despensa cada vez que pasaba a verlos. Con su aval habían conseguido el dinero para poder comprar la casa, y bueno, parecían contar con bastantes ahorros que irían a pasar a su única hija cuando faltaran. Pensó que ya sabía lo que debía hacer.

Así que, comiéndose toda su mala leche, puso cara bobalicona y preguntó con mucha tranquilidad:
- ¿Estás segura de que se te apareció un ángel, María?
Y ella, con un súbito brillo de esperanza en los ojos le dijo sin parpadear:
- ¡Como lo oyes, José!

-o-o-o-o-o-

Texto parido anoche durante el ensayo general del Maravilloso Misterio de la Asunción de la Virgen María, en Castellón. Y digo durante en su sentido literal de 'mientras se producía el ensayo general'. Así de aburridos estábamos todos. Resumo en que consiste el famoso Misterio: la virgen se muere, vienen todos los apóstoles y le dan sepultura, y cuando llega Tomas tres días después (ay, Tomas, siempre tarde, siempre tarde) abren el sepulcro y no hay nadie. Y para eso una hora y media...

martes, 22 de abril de 2008

Mi fallera

Quiero hablaros de un vergonzoso secreto. Algo que ha estado dentro de mí, escondido, demasiado tiempo y que puede sorprender y aterrar a aquellos que me conocen. Sin embargo, ha llegado el momento, necesito confesarme, porque yo...

... estuve enamorado de una fallera.

Sí, sí, sé lo que estais pensando y no tengo excusa. Me siento sucio aunque hace tanto de ello...

En concreto, una decada. Diez largos años en los que, en mi memoria, los apasionados sentimientos por la que llamaré mi fallera, han logrado permanecer para vergüenza propia y escarnio ajeno.

-o-o-o-

La encontré una tarde de marzo de 1998 en la plaza del Pilar, de manera totalmente casual, y enseguida quedé prendido de su dulce rostro. Ella no me vió, tenía los ojos cerrados y esa enigmática sonrisa, tan misteriosa como la de la Gioconda. Supuse que descansaba de los innumerables actos que pueblan las semana de Fallas, y que agotan al más pintado. Solo más tarde supe que en realidad se había quedado dormida, con su traje, su moño y todos los adornos que completan la indumentaria tradicional, sentada sencillamente allí, a la vista de todos. Sin yo saberlo, había caido perdidamente enamorado de ella. Volví cada vez que tuve un rato a aquella plaza, buscandola, buscando su sonrisa, su fino cuello, sus pequeñas pecas, su piel fresca y suave, buscando (¿porque no?) un beso de esos dulces labios.

Aquellas fueron las primeras y las últimas fallas en las que lloré. Pero no lo hice porque se terminaban, ni porque al fin la fiesta me hubiera henchido con su espíritu, el espíritu del fuego. Lloré simple y llanamente porque esas fallas la perdí para siempre. La noche de san José no acudí como de costumbre a mi cita con ella. No tuve valor.

No hubiera soportado ver como la quemaban...

jueves, 17 de abril de 2008

De ilusos

Él no podía entenderlo. La miraba hablar, agitar de manera vehemente los brazos, caminar de un lado para otro con expresión de ira, señalarle acusadoramente con el dedo. Él bajaba la vista de vez en cuando y sus dedos pasaban veloces las páginas del grueso volumen sin encontrar lo que andaban buscando, mientras ella, la cara roja de furia, descargaba sobre él todo un torrente de improperios.

Al final, confuso y avergonzado, cerró el libro, y pensó para sí:
- Definitivamente, creo que me han timado con este libro sobre como entender a las mujeres.

lunes, 14 de abril de 2008

Felices 77

Hoy no es un día cualquiera. El aire no tiene el mismo olor, ni el sol brilla como lo ha hecho estos últimos días. Hoy es distinto. Hoy es tu aniversario.

Un día triste y alegre a partes iguales. Triste, porque en todos estos años has visto pasar hambre, miseria, guerras, dolor, vergüenza y muerte; porque has sido testigo del odio sin sentido, de la absurda estupidez destructiva del hombre y de su afan por aniquilar todo cuanto puede parecer una amenaza, y has vivido el drama de ver desposeidos de toda su dignidad a los tuyos.

Pero también un día alegre, porque pese al tiempo transcurrido, sigues entre nosotros, tan llena de vida como siempre; porque conservas intacta la inocencia con la que viniste al mundo, y porque tu momento está aún por llegar, y no será este año ni el que viene; quizás tengas que esforzarte en cumplir cien años o cientocincuenta o doscientos, pero llegará: el momento en el que te yergas de nuevo como hace tantos años y levantando la cabeza sonrias otra vez.

¡Felicidades, vieja y querida Segunda República Española!

domingo, 13 de abril de 2008

Abril

Las mañanicas de abril
dulces eran de dormir,
y las de mayo mejor
si no despertara amor.

La ocasión perdida, III, Lope de Vega

Abril es un mes muy perro. Durante todo el día el sol brilla alto y deja una temperatura muy agradable que aguanta hasta bien entrada la noche. Pero las mañanas...

Las mañanas son frías. Y cuando temprano, la luz empieza a filtrarse por la ventana a la que, una vez más, he olvidado bajar la persiana, un escalofrío recorre mi cuerpo y no puedo evitar hacerme un ovillo bajo las mantas. Es en esas mañanas cuando, medio adormilado aún, alargo la mano buscando la cálida forma de tu cuerpo a mi lado, como si, iluso de mí, por el mero hecho de desearlo, alguna mañana, de forma inesperada, se pudiera cumplir. Pero solo encuentro la fría sabana. Cada mañana de este cruel abril.

Hoy he soñado contigo. Estábamos en una cafetería con mucha más gente. Yo te miraba como embobado, junto a mí, en una conversación que me hacía reír. Al cabo, avergonzado, bajaba la vista, y veía como dejabas, como al descuido, tu cabeza sobre mi hombro. El corazón me ha dado un vuelco, y me he despertado de golpe. Me he girado buscándote con la mano entre las sabanas pero, una vez más, no estabas ahí.

Solo había este maldito frío.

viernes, 4 de abril de 2008

Dolce musica

A veces, las cosas parecen conjugarse para darte, cuando menos lo esperas (que suele coincidir con cuando más lo necesitas) un precioso regalo que te da aire para seguir adelante y mirar el mundo de tú a tú. Y esta vez no podía haber llegado en mejor momento.

Como traído por el buen tiempo ese regalo ha venido en forma de ofrenda musical. Una ofrenda en la que caben desde Schubert con su Misa en Sol o el Intende Voci, hasta los Carmina Burana de Orff, pasando por Carmen de Bizet, o Daphnis et Chloé de Ravel, unido a un más que probable viaje a San Petersburgo para asistir a un taller coral. La dulce música invade cada rincón de mi vida, colmando de gozo cada minuto. Y cuando ya parecía que el regalo estaba completo cayó sobre el inmenso pastel la más apetecible guinda, Turandot de Puccini, la única en la que no me estará permitido cantar una sola nota, pero que pienso disfrutar como el que más.

Cuando la noche cae, y todo se va apagando poco a poco, mientras cierro los ojos lentamente y espero que Morfeo me arrastre, suaves cadenas de notas cruzan mi cabeza, hilando melodías otrora aprendidas, y mis labios se curvan en una sonrisa. Que suene la música...

miércoles, 2 de abril de 2008

El tiempo de los cerezos





Ha vuelto ese tiempo, el tiempo de los cerezos, del azahar, de las risas azules y las puertas abiertas, de las sabanas blancas bailando sobre el verde césped.

Me encanta bajar a la calle y notar la brisa fresca envolverme y recorrer mi cuerpo. El sol brilla como no se veía desde hace muchos meses, y acaricia la piel con un dulce hormigueo. Los arboles, el cielo azul, azul de un profundo que quita el aliento, la gente que camina por la calle arriba y abajo con un gesto diferente en la cara, con más alegría, con muchas más sonrisas.

Es difícil definir todo ese cúmulo de sensaciones, esas mudas promesas de lo que serán los próximos meses: paseos y excursiones por la playa (de día o de noche), tumbarse sobre la hierba a ver pasar las nubes, correr, subir, cantar, vivir. Me rindo en el propósito de ponerle palabras, tan solo voy a dejarme llevar y disfrutar de todo como si fuera la primera vez.

Así, el cambio que tanto esperaba ha llegado. Ya está aquí, y atrás quedan todas las cosas que me han ocurrido en esta última etapa. Todo lo bueno y todo lo malo. Lo que me quedará para siempre en la memoria y aquello que ya he olvidado. Tan solo tengo que concentrarme en este tiempo. Tan solo tengo que mirar los cerezos.

lunes, 10 de marzo de 2008

La partida

Cae otra vez la noche, vieja amiga y silenciosa compañera en este húmedo puerto, y yo, sentado sobre un frío noray, observo los castigados barcos que dormitan su sueño de vientos y aguas cálidas, tratando de decidir en cual de ellos proseguirá mi largo viaje.

Se que aún tengo tiempo, una semana más, quizás dos, pero no puedo evitar sentir la excitación de la aventura, de una nueva elección que ha de llevarme a un destino que aún ignoro, y que hará de este viaje algo completamente distinto.


Barcos en la noche. Balanceandose tranquilos con un suave movimiento del mar que arrulla a las gaviotas. Cientos de ellos esperando un nuevo día, un nuevo sol. No sé si podré esperar.

domingo, 9 de marzo de 2008

Confusión de términos

-Adelante Manolo, estás en directo.

En la pantalla, Manolo aprieta el micro con ansiedad. Es su gran oportunidad para tratar de ascender en el mundillo de los informativos. Respira hondo y con su mejor sonrisa se lanza a recitar de memoria el texto que ha pasado toda la mañana escribiendo.

- ¡Hola Carlos! Aquí Manolo Hinojosa desde el Salón del Porno de Cogullada del Monte. Justo detrás de nosotros podemos comprobar como una pareja en estos momentos... -continua
Manolo sin inmutarse.

En segundo plano pero muy cerca de la cámara, sobre una tarima elevada se pueden ver varios pares de piernas cuyos cuerpos por encima de la rodilla permanecen fuera de plano, quizás para evitar herir susceptibilidades. Aun así esto no impide que los televidentes intuyan como los artistas estan tratando de realizar una postura realmente complicada que el público que rodea la tarima se encarga de vitorear. Manolo continua su aprendida perorata hasta que algo en su pinganillo auricular parece sacarlo de golpe de su estado de absoluta concentración.

- ¿Como? ¿Elecciones? ¿No era un reportaje sobre erecciones? -Manolo nota como su cara se ha puesto del color de la grana, y susurra en un hilillo de voz a la cámara: Gracias por todo. Devolvemos la conexión...

jueves, 6 de marzo de 2008

Libros, libros y más libros

Los hay a cientos, a miles, de todos los tamaños y colores, de misterio, de aventuras, de romances y de intrigas, históricos o cómicos, clásicos y modernos, de cualquier año, de cualquier editorial, en tapa dura o tapa blanda, incunables o los últimos best sellers, en pilas, montones, en pulcras estanterias o en humildes cajas de zapatos, pero siempre, libros.


¡Por fin ha vuelto la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión!

martes, 4 de marzo de 2008

La dignidad

Este cuento trata sobre la dignidad. En concreto sobre la dignidad de los figurantes de ópera, y sobre como, cuando menos lo esperas, te tratan de despojar de ella.

Este cuento trata sobre doce actores que en una ópera se pasan toda la representación sobre el escenario, moviendose, corriendo, arrastrando, subiendo, bajando, moviendose, actuando, trabajando al fin y al cabo, y que llevan un mes acudiendo a ensayar entre seis y nueve horas cada dia. Y tambien trata sobre la gente de un coro, que apenas salen unos minutos en los actos uno y tres, que solo han ensayado con el resto del equipo tres veces durante menos de una hora y media, que tratan a los actores con prepotencia, y que ocupan por pura ignorancia las marcas y los espacios donde los demás estan trabajando.

¿Qué ocurre en este cuento? Que al final, cuando cae el telón, al acabar el último acto, todos se situan para saludar y los actores, tras una rápida reverencia desaparecen entre bambalinas para no ser vistos más, mientras los del coro, protagonistas según parece de esta ópera, restan junto a los solistas hasta que todo termina.

En este cuento, los actores se sienten indignados, no ya por el hecho de recibir más o menos aplausos, que es lo de menos (para casi todos), sino por que la manera de organizar los saludos es un indicador por el que medir el reconocimiento por parte del equipo de dirección de escena al trabajo realizado a lo largo de este duro mes que los actores han dedicado íntegramente a este montaje. Algunos actores piensan incluso que da la impresión de que salen a saludar tan solo por compromiso. Hay otros que consideran que toda la confianza que la directora de reposición se habia ganado, tras insistir en la importancia del trabajo de los actores, y su vital papel en el desarrollo del cómico argumento, ha desaparecido, y que quizas esa falta de confianza pueda influir en la confianza de los actores en su propio trabajo, y por ende, en la concentración durante las representaciones, y en última instancia sobre la calidad de las mismas. Y ya hay quien insinua, que quizás le entren mareos y no pueda acudir a esa pantomima de saludo que les ha sido preparada.

¿Como termina este cuento? El final, como en la vida real, no es feliz, pero tampoco es un final triste. Los actores, con humildad, asumen (pese a las alentadoras aunque falsas palabras de la directora de reposición) que están en el último peldaño de la escala del teatro, y que no tienen derecho a pedir nada, a desear nada, a esperar nada, a ser reconocidos como actores, a respirar sin permiso, pero como son profesionales, van a seguir dejándose la piel sobre el escenario, y tratando de superarse en cada función, porque los actores se han dado cuenta de que no necesitan que nadie les dé palmaditas en la espalda, ni que les diga enhorabuena (aunque siempre se agradece), porque sí, estan en el último peldaño de la escala, pero al menos tienen dignidad. Dignidad de figurante.

lunes, 3 de marzo de 2008

Polillas

¿No habéis tenido nunca la terrible sensación de lo inevitable? De caminar, pese a la razón, pese a todas las señales, por un camino que lleva a un destino que tememos, y que seguramente acabará con una cicatriz más en nuestro pecho y un nuevo cuento triste de lunas llenas que nos acompañará para siempre.

Solo nos cabe esperar mirando aterrados como nuestros pasos nos guían, como polillas atontadas por la luz brillante de una sucia bombilla que una vez tras otras se lanzan al ardiente vidrio que les consumirá las alas y la vida, como ya ha hecho con su razón. Es ineluctable.

Y esto, también es verdad...

miércoles, 27 de febrero de 2008

100.000

Esta mañana ha amanecido con una grata sorpresa. Por fin hemos alcanzado las 100.000 vistas al video de Los otros 300 en youtube. Esta cifra, que esperabamos con muchas ganas, va a ser la excusa perfecta para que montemos una fiestecita próximamente. Aun no tenemos clara la fecha, pero lo anunciaremos con antelación en la web de Doingthegamb.

Y como regalo, mientras ultimamos los cortos de Roleage, os dejo el primer microcorto de la serie Doingthegamb's Quick Guide to Make a Film, hoy con: La idea! Espero que lo disfruteis.


lunes, 25 de febrero de 2008

Regreso a Les Arts

Dormir, desayunar, ensayar, comer, ensayar, cenar, dormir, ... y todo comienza de nuevo.

Y es que vuelvo a trabajar en el Palau de les Arts en otra ópera, ahora toca Las bodas de Fígaro. Y esta vez, al firmar el contrato no les hemos vendido nuestras almas, pero sí alquilado hasta el día 17 de marzo, cuando acabe la última función. La verdad es que es bastante divertido pero nos pasamos el día allí encerrados, y al final vuelves a casa reventado.

Somos apenas doce actores de figuración (seis chicos y seis chicas) y a fuerza de vernos todos los días hemos ganado mucha confianza y lo pasamos muy bien juntos. A esto se une la peculiar atmósfera que envuelve el Palau y que se traduce en un aumento considerable de la libido de todos los que pululamos como fantasmas por los blancos pasillos, las salas de ensayo y el escenario. Las conversaciones de contenido sexual no solo priman entre las demás, sino que podría decirse que son las únicas. Al principio resulta gracioso, pero es demasiado fácil dejarse llevar, y para mi que no soy así (me refiero, me gusta el sexo, pero agobia pasarse el tiempo hablando solo de sexo) ya llega a ser pesado y he optado por llevarme cosas y estudiar en los ratos muertos, a riesgo de parecer de vez en cuando un poco insociable.

Además, ahora los ensayos van muy lentos. Entradas en escena que duran un minuto y luego, hora y media esperando la siguiente entrada. El tiempo se escurre despacio, mientras los técnicos mueven los decorados, los solistas acosan a las figurantes, y otros tratamos de estudiar, leer o dormir entre bastidores una rápida siesta.

Pero nos gusta, y por eso estamos aquí, pese a que el sueldo no es una cosa del otro mundo, y sí, vale, nuestras entradas pueden durar a veces un minuto, pero ese minuto parecen horas una vez estas dentro. Es la magía del teatro.

domingo, 17 de febrero de 2008

Cuentos modernos

Y ocurrió que cuando el Príncipe Azul encontró por fin a Cenicienta, ella hacia ya tres años que se había casado y tenía una preciosa niña y un recién nacido.

No necesitó probarle el zapato, enseguida supo que era ella. Y antes de que nadie pudiera reconocerlo, tiró el zapato en un contenedor y huyó como alma que lleva el diablo sin decir una sola palabra.

Lo último que se supo de él es que abandonó el pais, y dejando a un lado cualquier ínfula aristocrática, trabaja en una zapatería.

sábado, 9 de febrero de 2008

Puccini y yo

Siempre le he tenido muchísimo cariño a Giacomo Puccini. Sus óperas tienen un lirismo que sobrecoge y emociona de una manera que la mayoría de compositores quisiera para sí. Lejos de las grandes exhibiciones y los libretos enrevesados, Puccini se centra en los sentimientos, en las emociones, creando dramas intimistas, con los que el público se siente rápidamente identificado, y en los que la mujer ocupa un lugar privilegiado. No conozco a ningún hombre que sepa tratar el mundo feménino con la delicadeza y gusto con el que lo hace Puccini. Y a todo ello se une un suceso que me unió más todavía a este compositor.


Todo ocurrió durante unos dias que pasé en la Toscana hace ya unos años. Paseando por Florencia habiamos visto grandes carteles anunciando para el último día de mi estancia en Italia una representación de La bohème en il Giardino di Boboli, detrás del Palazzo Pitti. El problema era que yo dormía en Pisa, y tenía que coger esa misma noche desde allí un tren hacia Milán, porque mi vuelo salía de vuelta a casa a las 9 de la mañana. Descartadas todas las combinaciones de trenes o autobuses para ir a Florencia a ver la ópera y volver, optamos por alquilar un coche para un día y así poder ir y volver en el tiempo previsto.


Claro, ya que alquilas un coche por un día habrá que sacarle partido ¿no? Y allá que nos vamos con el coche acabado de recoger a buscar el Parco Pinocchio, que nos han asegurado queda cerca de Pisa. Y como las carreteras de Italia tienen de todo menos carteles indicadores acabamos perdiendonos y optamos por entrar en el primer pueblo a preguntar: un pequeño lugar del Viareggio, llamado Torre del Lago. Nos sorprende encontrarnos cruzando las calles Turandot, Gianni Schicchi, Le Villi, o la misma Via Puccini. Paramos el coche junto al lago para descubrir a menos de diez metros la Villa Puccini, donde compusó óperas como La Bohème, Tosca o Madama Butterfly, y en la que reposan sus restos mortales en una Capilla construida para él.


Maravillados por la feliz coincidencia, y después de visitar la zona, continuamos nuestra expedición (abandonada ya la idea del Parco Pinocchio por falta de tiempo) en busca del famoso Ponte del Diavolo. Y ya de vuelta, al pasar junto a Lucca, hermosa ciudad amurallada, decidimos visitarla con la singularidad de que solo los residentes pueden entrar con el coche dentro de ella. Nosotros, con la excusa de ser españoles y no entender bien el idioma, así como el tortuoso y enmarañado entramado de las calles pudimos burlar varias veces a la policía y plantar el coche en el mismo Duomo sin ningún problema. A menos de 50 metros de allí, vimos completamente sorprendidos que se encontraba la casa natal de Puccini. Sin pretenderlo, de una manera totalmente casual, estabamos persiguiendo a Puccini por toda la Toscana.

Por la noche todo fue según lo previsto. Llegamos puntuales y bien arreglados a la función (con camisa, peinados, un zapato en cada pie y esas cosas), y disfrutamos mucho, pese a que los cantantes eran un poco flojos, y hacía bastante frío. Al acabar, corriendo de nuevo hacia Pisa, a recoger maletas y subirse al tren. Nos sobraron únicamente diez minutos... Un rato después, en el tren, trataba vanamente de dormir mientras por mi cabeza pasaba una y otra vez lo que había sido sin duda, un día dedicado por entero a Puccini.

Una gran sonrisa

Hacia mucho que no me dejaba caer por aquí. Nunca me he olvidado de este rincón de mi alma, pero en algunas épocas de mi vida esta menos pre...