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Punto de no retorno

Y un día cualquiera te das cuenta de que el mundo por fin se ha vuelto loco, que todo atisbo de cordura ha desaparecido definitivamente de la faz de la tierra y que cada nuevo acontecimiento no hace sino empeorar una situación a cada minuto más desquiciada.

Y es justo en ese instante cuando uno se pregunta:

- ¿Cargar partida o empezar una nueva?
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Primavera

Ecce gratum et optatum Ver reducit gaudia; purpuratum floret pratum, Sol serenat omnia. Iam iam cedant tristia! Estas redit, nunc recedit Hyemis sevitia. 
Ecce Gratum, Carmina Burana - C. Orff


Aunque esta vez ha tardado algo más de lo esperado, ya está aquí la primavera. Mañanas frescas de radiantes cielos azules. Las largas tardes de sol bañando cada ventana de nuestra casa. Los niños jugando sobre la arena.
Y de nuevo, las ganas de escribir. De plasmar de nuevo en este pequeño espacio las alegrías de mi vida en el querido exilio, y las penas y tristezas que la acompañan.

Aterradora conversión

"Papá, no encuentro mi mochila", oigo desde el pasillo. Es una típica mañana de entre semana, con sus típicas carreras para tenerlo todo listo antes de salir, la típica lucha con peines y cepillos de dientes, y los típicos problemas de última hora. Yo trato infructuosamente de domar los mechones rebeldes que asoman con extraños ángulos desde mi pelo. "¡Papá, mi mochila! No la encuentro", se oye de nuevo, esta vez desde el comedor.

"Está en tu cuarto", respondo sin prestar demasiada atención, satisfecho de los logros hasta ahora conseguidos con mi peine. "Papáaaaaaaaa, no está en mi cuarto," repite la voz esta vez desde otro punto de la casa. "Mira bien, que seguro que está en tu cuarto", grito mientras lucho sin mucho éxito contra los últimos rizos rebeldes. Miro el reloj. No hay más tiempo. Así se quedan.

"Papáaaaaaaaa, ya he mirado y no está". Deberiamos estar ya en camino de la guardería y no aún en casa, sin zapatos y con…

...al final del tunel

Hace ya mucho tiempo publiqué una entrada en este cuaderno de vida llamado Un rayo de luz. En él daba cuenta de un descubrimiento fortuito, que parecía de alguna manera responder a muchas de las preguntas existenciales que me atormentaban en aquel momento. Era genial. De pronto muchas piezas parecian encajar de golpe para mostrar algo: un patrón, una dirección.

Solo había un problema. Era un texto que hablaba de superdotados, y suponer que las soluciones que se daban me podían ser útiles era suponer que yo era un superdotado. Nada más escribirlo ya empecé a sentirme molesto. Me disculpé en los comentarios con la sensación de estar siendo petulante, e incluso así llegó a ser percibido por algún lector de esta bitácora, que inmediatamente me lo hizo notar.

Y así sucedió que decidí ignorar mi descubrimiento, y el post, y todo lo que pudiera estar relacionado con él.

Y el tiempo pasó, y no fué hasta que llevaba un tiempo viviendo en mi nueva ciudad, que volvió todo de pronto a mi cabeza. …

Balance

Hoy fué un buen día. Un día para hacer balance. Para ver todo lo bueno y todo lo malo, todo lo que vivido hasta el momento y sopesar lo que queda aún por andar.
Hoy cumplí exactamente cinco años viviendo en la ciudad que amo. Cinco años que, ahora que tengo un poco de tiempo para reflexionar con calma, han dado para mucho.
Cinco años para conocer a mi Significant One, para casarme, para tener un churumbel y verlo crecer unos buenos pocos años. Para terminar cosas pendientes y cerrar heridas abiertas. Para meterme de nuevo en la universidad, y disfrutarla y sufrirla como no pude hacerlo en su momento. Para trabajar y disfrutar trabajando en algo que me entusiasma. Para descubrirme y reinventarme. Para asumirme y perdonarme muchas cosas. Para atreverme a aceptarme y a lanzarme al vacio sin red, pese a que al final si había red, aunque yo no quisiera verla. Para hacer esa prueba que llevaba dos decadas esperando y que siempre he tratado de evitar, y que al final resultó ser un simple pa…

Proceso de escritura

Miedo al papel en blanco. Miedo a una lengua que no es la mía y a un lenguaje, el científico, que desde hace mucho creía olvidado. Miedo a no estar a la altura. De lo que los demás esperan de mí, de lo que yo mismo espero de mí, de lo que sé que puedo hacer. Y por delante treinta páginas. Un experimento que ya tengo en mente y que conozco de memoría. Y sobre todo, poco más de un mes.

Mi desafío empieza ahora...

Lo intenté

Intenté que lo vierais con vuestros propios ojos, que lo experimentarais como hace ya unos años yo también lo hice. Intenté condensar en apenas tres días toda la magia de esta ciudad. Quería que supierais qué fue lo que me enamoró de esta urbe, qué fue lo que me hizo dejar atrás mi vida anterior y lanzarme a la aventura de lo desconocido.

Intenté que aprendierais de primera mano que aún os echo de menos, que mi decisión resultó en gran parte un sacrificio, de nuestra historia, de nuestro futuro, para nada exento de dolor.

Necesitaba haceros comprender que no podría haber sido de ninguna otra forma. Que mi destino estaba aquí, esperándome. Que en ningún otro sitio iba a poder tener las mismas oportunidades de encontrarme. Que amo esta ciudad desde el primer momento que puse el pie en ella.

Y lo intenté con todas mis fuerzas. Solo lamento esa sensación de no haberlo logrado.