martes, 1 de mayo de 2012

La risa

Si, risa. De esas contagiosas que se extienden como una epidemia infectando a todos los presentes. Una epidemia de inevitables carcajadas, de gozo profundo y sincero, de felicidad simple y llana. Y han bastado tan solo algunas silabas sin sentido, varias muecas y una sonrisa amplia en la cara. Y con eso, ha estallado la risa.

Y si ver reírse a un niño siempre es bonito, no os podéis imaginar qué se siente cuando ese niño es el tuyo propio, y esa risa es la primera.

martes, 21 de febrero de 2012

La solución

Nach dem Aufstand des 17. Juni
ließ der Sekretär des Schriftstellerverbands
in der Stalinallee Flugblätter verteilen
auf denen zu lesen war, daß das Volk
das Vertrauen der Regierung verscherzt habe
Und es nur durch verdoppelte Arbeit
zurückerobern könne. Wäre es da
nicht doch einfacher, die Regierung
löste das Volk auf und
wählte ein anderes?

Die Lösung, Bertolt Brecht 
No puedo evitarlo. Leo una y otra vez noticias sobre lo que ocurre en Valencia, y veo videos uno detrás de otro sobre las terroríficas cargas policiales contra los manifestantes y me entran ganas de llorar. Eso y una sensación de impotencia y de vulnerabilidad. Y con cada comunicado oficial que aparece en los medios mi indignación sigue creciendo y la poca confianza o fe que pudiera tener en ese cascarón vacío en que se ha convertido la democracia española, se esfuma rauda por el sumidero. Y mientras, nuestros políticos, y los representantes de las fuerzas del orden aseguran que ellos representan la democracia y el estado de derecho, y que a los que nos quejamos el país nos dejará atrás. A nosotros los violentos, el enemigo...

Y no puedo evitar acordarme de un poema de Bertolt Brecht llamado Die Lösung (La Solución) escrito tras la violenta represión por parte de las fuerzas sovieticas en Alemania del Este el 17 de junio de 1953 y en el que en un sutilísimo ejercicio de la ironía criticaba la actitud institucional hacia el pueblo. La traducción del poema sería algo así:

Tras la sublevación del 17 de junio
el Secretario de la Unión de Escritores
hizo distribuir panfletos en la Stalinallee
en los que se podía leer, que el Pueblo
había perdido la confianza del Gobierno.
Y que solo con redoblado trabajo
podría recuperarla. ¿No sería
mucho más fácil si el Gobierno
disolviera el Pueblo y
eligiera otro?

sábado, 11 de febrero de 2012

Das Berlinale Gefühl


Subo la Friedrichstraße a buen ritmo y tras apenas cruzar el río y vislumbrar delante de mí los colores del Friedrichstadtpalast, noto como mi corazón se acelera y como fruto de la excitación, una sonrisa me sube a los labios. En la caja una cola no excesivamente larga (teniendo en cuenta que he llegado con hora y media de antelación) y junto a la entrada principal la alfombra roja con todos los focos encendidos, aunque es poco probable que alguien la utilice esta noche (nadie espera ver aparecer al maestro Eisenstein). Una corta espera y por fin tengo en la mano mi entrada: Octubre, con la sorpresa añadida de que la música la pone en directo la Rundfunk-Sinfonieorchester Berlin. Mi primera entrada de este año, y confío en que no la última. Si bien por una pequeña pero adorable razón no voy a poder llevar el ritmo de películas del año pasado, voy a intentar de todas maneras dejarme imbuir por ese mágico sentimiento, esa sensación de formar parte de algo sensacional, ese espíritu de la Berlinale.

martes, 24 de enero de 2012

Dulce efeméride

Sin que me diera apenas cuenta el 24 de enero ha vuelto a llegar, y con él, el final de un nuevo año, lleno de alegrías, sorpresas, miles de experiencias tanto buenas como malas, y muchas, muchas risas. Hoy se cumple el segundo aniversario desde que llegara a esta preciosa ciudad, este lugar que pese al poco tiempo llamo ya mi hogar. Y más ahora que mi familia vive aquí, mi nueva pequeña familia.


Solo espero que los años que vienen, y que si no ocurre nada me volverán a coger aquí, sean tan dichosos y felices como lo han sido estos dos últimos.

sábado, 14 de enero de 2012

Succión

Me asombra pensar como algo tan pequeño se aferra de una manera tan tenaz a la vida. Como el instinto le marca ese impulso feroz de succionar para obtener, ávido, el vital sustento, con los ojos entrecerrados, un pobre control de músculos y órganos, y una nebulosa noción de la importancia de tan significativo gesto. Y me asombra pensar que ese gesto, esa conducta, esa pequeña programación inconsciente lleva repitiéndose millones de veces desde hace miles de años en cada uno de los mamíferos que pueblan este planeta.

Por encima de todo, no obstante, flota en mi cabeza otra idea: que alivio pensar que es tan solo mi dedo meñique y no mis pezones, los que se encuentran entre los pequeños pero seguros labios de esta pequeña criaturita.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Once del once (Fasching!)

Ayer fue el undécimo día del undécimo mes del año. Coincide que además transcurre el año dosmilésimo undécimo de nuestra era, pero no pretendo hacerme hoy eco ni de catastrofismos supersticiosos ni de curiosidades matemáticas relacionadas con la tan mentada fecha.

Aquí en Alemania, y en especial en las regiones a lo largo del Rhein, el once del once a las 11:11 de la mañana ocurre cada año algo muy particular: comienza el Carnaval (Fasching, Fastnacht o Karneval). Las panaderías y pastelerías se llenan de berlinesas (Berliner como las llaman en toda Alemania, o Pfannkuchen como las llaman en Berlin) recubiertas de mil cosas diferentes y con una variedad enorme de rellenos. Los niños por la noche salen juntos con sus padres por el barrio con farolillos de papel recogiendo caramelos. He oído que en ciudades como Kölln o Düsseldorf la gente se reúne disfrazada delante del ayuntamiento a las 11:11 de la mañana y celebran el advenimiento de un nuevo carnaval con cerveza y cantos y muchas risas, pero aquí creo que no se organiza nada a ese nivel. Por la noche los más tradicionales cenan el ganso de San Martín, relleno de castañas, pasas y manzanas.

Ahora solo queda esperar a febrero para vivir la fiesta grande...


jueves, 10 de noviembre de 2011

El reloj de la vida

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
[...]
Ruben Darío, Canción de otoño
en primavera
Y sin previo aviso me ha llegado toda la edad de golpe, y de una forma que jamás habría imaginado. No me ha llegado con las canas, ni con las arrugas, ni con aniversarios o responsabilidades. No ha sido la perspectiva de futura descendencia la que me ha hecho venir el tiempo de golpe. Han sido mis padres.

Notar como el tiempo va pasando por ellos, y que ya no son como los recuerdo, inamovibles, constantes y eternos, ajenos por completo al paso del tiempo. Sentir como se han hecho mayores, de golpe, sin que nos diéramos cuenta, y saber, ahora sí (atrás quedó la inocencia de la infancia) que un día ya no estarán más con nosotros, y que ese día está cada vez más cerca. Me llena de tristeza, y a la vez me hace pensar que el ciclo de la vida sigue, y que cuando ellos ya no vivan más, nosotros asumiremos su papel y seremos inamovibles, constantes y eternos para nuestros hijos, mientras el reloj de la vida hace su papel.

De alguna manera me hace sentir que la cuesta arriba que era la vida cuando más joven ha llegado ya a su cima, y que a partir de ahora todo va a ser cuesta abajo, mucho más rápido. Pero no quiero dejar de disfrutarlo todo, de vivir nuevas experiencias, y de viajar y saborear nuevas culturas y nuevos retos. Y bueno, que el tiempo haga el resto...

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