martes, 6 de mayo de 2008

Diario de Turandot, 3

Día 3 (05/05/08): Acabamos de llegar a camerinos. Son las 4 de la tarde y ya estan casi todos. Yo hoy he venido cargado con mi traje y mis partituras dispuesto a quemar hasta el último barco con tal de cantar esta noche el Carmina Burana. Dejamos todos los trastos en la taquilla y subimos al escenario, donde nos dicen que toca esperar en platea. La suerte es que en unos minutos ya nos han llamado y vamos ocupando nuestras posiciones.

Hoy ha venido por primera vez el coro. No me hace mucha ilusión verlos, siempre me siento incómodo en su presencia, nos toca estar en guardia a perpetuidad, alerta por si a alguno le da por molestar y alegar que somos nosotros los que no dejamos trabajar. Pero bueno, paso sin mirar a nadie y me coloco en mi posición. Un miembro del equipo técnico me alcanza la consabida lanza. El ensayo va a empezar.

Hoy toca revisar de nuevo la segunda escena del segundo acto. Paramos muchas veces mientras los ayudantes de escena o el mismo director corrige posiciones o movimientos al coro y solistas. A nosotros poco tiene que decirnos al respecto... Es fascinante ver como trabaja, como explica detalladamente a Ping, Pang y Pong el transfondo, las motivaciones, qué espera de ellos, sin cortarse un pelo a la hora de moverse y representar para ellos lo que quiere decir. A ello se une la tranquilidad y seguridad que transmite. Me hago a mi mismo el propósito de tratar de aprender todo lo que pueda de este hombre.

Y sin que nos demos apenas cuenta, llega el primer descanso. Bajamos a la parte de abajo a merendar, jugar a las cartas y a comentar el ensayo entre risas y bromas.


Es el momento. Aprovecho que la zona del escenario debe estar tranquila para subir y hablar con el stage manager y ver si se me permite acudir a cantar el Carmina Burana. Él transmite mi petición a los ayudantes de dirección y dialogan en privado durante unos minutos. Cuando vuelve trae ya la respuesta. ¡Voy a poder cantarlo! No puedo creerlo. El que no ha tenido suerte ha sido Zvonimir, que hace de soldado, y al que seguramente necesitaran para algo. Cuando se reanuda el ensayo a las 6 yo estoy pensando ya en el Carmina Burana. La tónica es la misma pero parece que algunos de los solistas ya se han fijado en las figurantes. En nada empezará el cortejo, es cuestión de tiempo.

Llegan las 7,15 y aún estamos en el momento de los enigmas. De todas maneras, el coro trabaja solo 3 horas diarias así que para ellos por hoy es suficiente. Nos dan otro descanso de 20 minutos que aprovecho para subir a la prueba acústica y comunicar al mestre la situación. En cuanto me descuido se me ha pasado ya el descanso y bajo corriendo otra vez al escenario. Me está empezando a agobiar tanto subir y bajar por los ascensores centrales. Abajo, ya más tranquilo todo por la ausencia del coro el ensayo continua, y el acercamiento de los solistas a la sección figuración es más evidente.

Pasadas ya las 8, aprovecho la primera pausa para escabullirme a camerinos y cambiarme a toda prisa. En nada ya estoy en formación para salir a cantar. Mi ensayo de Turandot de hoy ya ha terminado. Luego me entero de que al resto los han dejado salir media hora antes, a las 9,45. No se me ha echado en falta, como ya se podía suponer. El montaje de Turandot sigue sin contratiempos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola!
Ya nos irás contando ese acercamiento de lOs solistas a lAs figurantes...jijiji...que maruja soy. Por cierto, igual una pregunta tonta, no hay solistas chicas? y en ese caso, no hay acercamiento de lAs solistAs a lOs figurantes...? jejeje

En cualquier caso te envidio la experiencia, perdón...trabajo para tí...experiencia si alguna vez pudiera en mi caso...jejeje

Besitos.

Una gran sonrisa

Hacia mucho que no me dejaba caer por aquí. Nunca me he olvidado de este rincón de mi alma, pero en algunas épocas de mi vida esta menos pre...