jueves, 29 de noviembre de 2007

Nostalgia

Y sentado en el viejo sillón, cubierto el regazo de las innumerables cartas que ella le había escrito, lloró...

jueves, 22 de noviembre de 2007

Ansia de tocarte

Cuanto tiempo sin verte. Te he echado tanto de menos. Pero al fin estamos juntos de nuevo.

Noto como crece mi agitación y el sordo redoblar de mi corazón se acelera por momentos. No puedo sino empezar a desnudarte de la dura coraza que envuelve tu alma. Despacio, muy despacio, deleitándome con cada nuevo centimetro que aparece al descubierto, cada centimetro de ti.

Mis dedos te cubren, vuelan como pequeñas mariposas a lo largo de toda tu geografía, besandote fugazmente con las ávidas yemas. Cierro los ojos y me concentro en recordarte, todas tus curvas, todos tus secretos rincones mientras tú, sin exhalar sonido alguno, me dejas hacer.

Te abrazo muy despacio, ciñendote a mi, acercandote a mi, a mi pecho, para darte mi calor, ofrecerte mi hálito calido y sediento de ti. Una mano rodea tu cuello de cisne y me acerca tu boca. Delicadamente, poso mis labios sobre ti, te beso dulcemente la boca, y herido de viejos recuerdos, no puedo evitar apretarte con mis dientes en un suave mordisco que ambos recordamos a la perfección, esas cicatrices en el alma.

Juntos, como hace tanto tiempo. Y te conozco, sé que teclas pulsar dentro de ti para que te estremezcas, para que palpites y llenes mi mente y mi cuerpo con el relampago inquieto de tu voz. Y recorro tu cuerpo apretandote, marcando mis dedos sobre ti, mientras continua mi fiero beso.

Pero me siento torpe. Lo que antes conseguía hacerte aullar apenas logra arrancar de ti unos roncos gemidos. Nada sale como pretendo y al cabo, exhausto, te tumbo de nuevo sobre la cama y miro con tristeza mis manos rígidas, como hechas de madera hinchada.

Bueno, lo volveremos a intentar. Mañana, o quizás esta misma tarde. Lo importante es que por fín, volvemos a estar juntos, pienso mientras limpio cuidadosamente mi saxo y lo guardo de nuevo en su estuche.

lunes, 15 de octubre de 2007

Luces



Siempre, desde que tengo memoria, me ha gustado ver las luces de la ciudad.

Cuando apenas era un renacuajo que no llegaba al alféizar de la ventana, y mis ojos necesitaban de una pequeña ayuda óptica, me encaramaba como podía al anochecer a la ventana del cuarto de mis padres que daba a un amplio deslunado, y allí, olvidadas las lentes sobre la cama, miraba sin ver, las infinitas luces que llenaban la ciudad como una extraña constelación de estrellas fluorescentes. Me sobrecogía ver tantas luces y una súbita emoción me recorría el cuerpo como años después conseguirian hacerlo las estrellas y constelaciones de verdad. Desde entonces, y pese a que ya no uso gafas, me sigue gustando mirar las luces de la ciudad, cada una un mundo de vidas y sueños, un pequeño universo de risas y llantos.

Y si persevero, a veces, por encima de los tejados aparece tímida la luna...

jueves, 4 de octubre de 2007

Pequeño diario estival

Afinal, a melhor maneira de viajar é sentir.
Sentir tudo de todas as maneiras.
[...]

Fernando Pessoa



20 de julio-23 de julio, A Coruña

El comienzo de todo viaje tiene siempre un primer paso. El nuestro fue el de A Coruña. Teníamos concierto con el coro en el Palacio de la Ópera, y disponíamos de varios días para visitar la ciudad, preparar las actuaciones de nuestro bautizo de nuevos en el coro, y repasar un poco las partituras.

Lo que más recuerdo de esa parte del viaje son las carreras con Diego y Gloria por los pasillos del hotel; las botellas de Ribeiro que amenizaban los ensayos en la habitación; la playa de san Amaro completamente vacía para mi, para poder bañarme bajo la lluvia; cantar de nuevo La Posada de la Núvia...


23 de julio-24 de julio, Porto

Nuestra estancia en Porto fue muy fugaz. Apenas una ciudad de paso en nuestro camino a Lisboa. Pero no por ello menos intensa. Fue estupendo poder volver a pasear por los lugares que ya conociera el año pasado con mi hermano en nuestro anterior viaje. Visitar el centro, caminar por el margen del Douro, o cruzar por el ponte Dom Luíz I al mirador del Mosteiro da Serra do Pilar. Hicimos una pequeña excursión a una bodega famosa, y por la noche, después de nuestras actuaciones fuimos bautizados con oporto. Noche inolvidable.


24 de julio-29 de julio, Lisboa

Como describir el cúmulo de sentimientos y emociones al volver a pisar de nuevo la ciudad del Tejo. Era como volver a casa de nuevo, después de un año lejos: la alegría al pasar junto a tantos sitios conocidos, la excitación al recorrer de nuevo sus antiguas calles, los recuerdos agolpándose en mi mente.


Veníamos a hacer un concierto con la Coral Lisboa Cantat y con la excusa, tiramos unos cuantos días visitando Lisboa. Los lugares comunes y los no comunes, los grandes puntos turísticos y los rincones absolutamente personales; salir de fiesta por Bairro Alto (grande esa visita relámpago al Mescal), o tomarnos una SuperBock oyendo una jam en el Hot Clube; ver amanecer en Marques de Pombal, o darse un bañito en Cascais; los fantásticos días de supervivencia con Ju; el embargo de Gabriel y Galán en labios de Ubeda, a la orilla del mar...


Y cuando todo el coro volvía a casa, yo, exhausto pero contento, y con la maleta rozando el límite permitido de peso, ponía rumbo a mi siguiente destino.

29 de julio-22 de agosto, São Miguel (Islas Azores)

Aunque fue una maravilla poder disfrutar de tanto tiempo en ese lugar paradisíaco, lo mejor de todo fue poder volver a ver a mi hermano después de unos meses separados. Al vivir en su casa, tal como pasan los días empiezas a dejar de sentirte un turista para ser un azorense más, plenamente integrado en la isla.

De todo este largo periodo me quedo con muchísimas cosas. La ruta de una semana en el carrinho con Pepelu, Fernan y su novia. Los geniales compañeros de piso de mi hermano: Josevi mi profesor de mergulho trompetista; Pablo, al que ayudé un bocadinho a hacer su corto documental sobre maltrato doméstico en las Azores; y Martin, el francés bohemio. Las salidas por las tardes a bucear, o a hacer senderismo. Esas deliciosas churrascadas en el quintal de casa. El concierto de Gilberto Gil en el Coliseo Micaelense. La panadería de al lado de casa, que siempre abre toda la noche y en la que puedes hacerte picos de crema, o de chocolate, cuando vuelves de fiesta a las tantas.


Todos los lugares visitados, todas las personas que han formado parte de este viaje. Los músicos cubanos que tocan en el 'Colegio' y en particular Alfredo, y el maestro Barani, trompetista excelso, que tantas tardes pasó con nosotros. Nuestros colegas nórdicos, incluyendo a Jenny, Aku y Jonna, que tanto nos han dado que hablar durante agosto. Las amigas portuguesas de Pablo. Los cientos de becados españoles en la isla que siempre veíamos en Campo de São Francisco. Oreste, y Grazia.


Y sin tiempo para más, vuelta a casa con la maleta llena de recuerdos y nuevas amistades, así como unos veinte o treinta libros que mi hermano me encomendó de vuelta.

7 de septiembre-13 de septiembre, Italia

Y cuando parecía que por fin se calmaba un poco el trajín, a llenar la mochila de nuevo. La idea era alquilar un coche con el que recorrer los alrededores de Roma y bajar hasta Nápoles para dedicar los últimos días a Roma. Al final, la ruta se convirtió en un viaje temático a diferentes lugares emblemáticos de la Segunda Guerra Mundial, como Anzio (donde visitamos el cementerio aliado) o Cassino (donde visitamos el cementerio de los países de la Commonwealth, el polaco y el alemán).



Bastante decepcionante fue la visita al Vesubio, que según parece, cierra por las tardes, o a Pompeya y Herculano, que por falta de tiempo no pudimos ver. El caso es que después de varios días dando vueltas, conseguimos llegar a Roma. Y allí, todo impresionante. Tan impresionante que a los dos días ya estábamos saturados de monumentos, ruinas e iglesias, y nuestra visita nocturna al Trastevere tampoco ayudó mucho.



El resto fue todo pura aventura: una pareja copulando en plena tarde bajo un puente del Tiber, las agrias disputas sobre la localización de la segunda escena de Cinema Paradiso, la mañana de compras entre la Via Internazionale y la Via Corso, la grata velada con Claudia, Giorgia y Alessandra (mmm, juraría que habia más gente pero no los recuerdo muy bien). Cuando nos descuidamos, ya estábamos aterrizando en casa de nuevo. Mis vacaciones, ya definitivamente, habían terminado.

miércoles, 3 de octubre de 2007

De viajes y buenas intenciones


Este año, por primera vez en muchísimo tiempo, he tenido el mes de agosto libre.

¿Como ha podido ocurrir? Francamente, no lo se. Yo aún no me lo explico, pero el caso es que así ha sido. Y para celebrar tan extraordinario suceso, aprovechando una serie de venturosas carambolas, me he permitido el lujo de pasar un mes trotando fuera de casa.

Cuando empezó mi viaje tenía la idea de escribir en este blog un pequeño diario, contando los acontecimientos en los que me podía ver envuelto y la manera de desenvolverme (petit hommage a Les Luthiers) pero, como suele ocurrir, todo quedó en agua de borrajas. El trasiego continuo de una ciudad a otra, la imposibilidad de tener una conexión regular a internet, la abulia inherente al que estas palabras suscribe... También, me da por pensar que quizás lo que a uno le parece interesante por estar viviendolo en primera persona, a un sufrido lector le puede resultar de extremo aburrimiento, y más si este tipo de posts se suceden con frecuencia.

Así que pienso reducir todo ese pensado diario a una escueta entrada en esta bitácora, y ahorraros así un largo tostón.

Despertar

Cuentan que la Bella Durmiente
nunca despertó de su sueño.

Leopoldo María Panero, Érase una vez


Yo, sin embargo, sí lo he hecho. Y ya estoy por aquí...


lunes, 25 de junio de 2007

Juego semanal III (Cine de Terror Clásico)

Hola a todos!!! Ya estamos aquí de nuevo con nuestro concurso semanal (semanal por decir algo...). Ya conocéis la dinámica así que no me extenderé demasiado. La temática, nuevamente, esta dedicada al ganador de la semana anterior pero me he permitido cambiarla un poquito para hacerlo más interesante.

Juego semanal temático III (Cine de terror clásico)

1) Y como siempre, la primera facilita. ¿Cual es el verdadero nombre del actor por antonomasia que ha encarnado a Dracula? Y ya puestos, ¿cual fue la última película que hizo?

2) ¿Cual es el nombre y nacionalidad del actor que más veces ha interpretado al hombre lobo?

3) S.K., afamado director, ha rodado un filme basado en un libro de S.K., afamado escritor. Este último no quedó muy contento con el resultado y decidió financiar una miniserie de ese libro. ¿Qué actriz es la sufrida protagonista de esta miniserie?

4) Nombre de la que ha sido considerada primera película de horror contemporáneo y primer film expresionista de la historia.

5) Una pareja decide mudarse a Nueva York. Tras quedarse ella embarazada, su relación irá enrareciéndose por culpa de sus extraños vecinos, que parecen demasiado interesados por el nacimiento del bebe. Nombre de esta película, considerada como la obra cumbre de su director, y que influyó tanto en su vida personal.

No son excesivamente dificiles. Tenéis de tiempo hasta el lunes 2 de Julio. Suerte!

domingo, 24 de junio de 2007

Un instante para mi

Depois de amanhã, sim, só depois de amanhã…
Levarei amanhã a pensar em depois de amanhã,
E assim será possível; mas hoje não…
Não, hoje nada; hoje não posso.
A persistência confusa da minha subjetividade objetiva,
O sono da minha vida real, intercalado,
O cansaço antecipado e infinito,
Um cansaço de mundos para apanhar um elétrico…
Esta espécie de alma…
Só depois de amanhã…
Hoje quero preparar-me,
Quero preparar-rne para pensar amanhã no dia seguinte…
Ele é que é decisivo.
Tenho já o plano traçado; mas não, hoje não traço planos…
Amanhã é o dia dos planos.
Amanhã sentar-me-ei à secretária para conquistar o mundo;
Mas só conquistarei o mundo depois de amanhã…
Tenho vontade de chorar,
Tenho vontade de chorar muito de repente, de dentro…

Fernando Pessoa, Adiamento






Hoy necesito un instante para mi, tan solo para mi. Las últimas semanas han sido demasiado buenas, demasiado intensas, y las risas, la felicidad desbordante y arrasadora que me ha movido de un tiempo a esta parte, en algún momento debía ceder paso a la realidad. Hoy ha llegado ese momento.

Siempre puedo argüir que es efecto de la resaca de anoche (casi ya, de esta mañana) y en parte sería cierto, pero solo en parte. Tampoco puedo achacarlo a nuestro corto, ya que ha superado con creces cualquier expectativa que hubiéramos puesto en él. Si tuviera que definir de alguna manera mi estado de ánimo, optaría por enunciarlo como el shock que se produce cuando de pronto se reajusta la visión que tienes de ti mismo, esa conciencia de ti y del lugar que ocupas en el mundo.

Hoy me he despertado pensando en mi futuro, no en ese a largo plazo con trabajos, pisos, niños y demás, sino en mi futuro a corto plazo: mañana, pasado, dentro de un mes, quizás dos... También, ¿porque no?, pensando en mi pasado, el más reciente, el más extraño. Mis ilusiones, mis proyectos se han desvanecido por un rato y han dejado solo en su nido una profunda melancolía.

También me he despertado con el recuerdo de unos ojos dulces y preciosos que últimamente estoy viendo a menudo. Un día te das cuenta de que te has acostumbrado a ver esos ojos, y que te apetece tenerlos siempre cerca, para descubrir en cuanto los tienes a menos de un palmo que solo con el mayor de los esfuerzos puedes evitar que un beso se te escurra de entre los labios o las manos busquen ávidas el oscuro cabello, porque según me susurra al oido la intuición (y en estas cosas la intuición no suele fallarme) ahora no es el momento, y seguramente, nunca lo será.

Dentro de un rato, estaré mejor. Habré abandonado toda melancolía y volveré a ser el de antes. Me sentaré y escribiré las preguntas del nuevo juego semanal, y postearé en el blog de Doingthegamb esa entrada que el malvado gemelo me pidió para el viernes. Bajaré a pasear o a tomarme un helado, y no dejaré de sonreír, pero eso será después. Ahora, con vuestro permiso, este instante es para mi.

miércoles, 6 de junio de 2007

Veranos

Esta noche se ve Júpiter desde mi ventana. Alto y brillante, por encima de los edificios de enfrente. Con la ventana abierta un fresquito delicioso se cuela en la habitación, un respiro para mitigar el calor que ha hecho durante todo el día. Y es que aún quedan unas semanas pero ya se respira a verano.

He estado un buen rato sentado en la oscuridad, mirando al cielo con la única compañía de las brillantes luces urbanas, doloroso espejo de las casi invisibles luminarias del firmamento, y el sosegado piano de Bogdan Holownia en su disco Don't ask why, desgranando tranquilo algunos standards de jazz. Y no he podido dejar de recordar veranos.

Las pilas de libros de la biblioteca que debían durar hasta septiembre y apenas daban para un mes, las blancas mañanas de la sierra andaluza o las tardes de pesca en el camping. Tantos años han dejado acumulados, como capas de polvo en los estantes de mi cuarto, miles de recuerdos de estíos pretéritos, más o menos aburridos, o largos, o intensos, pero siempre felices. Y aún de vez en cuando me parece reconocer en al aire algún aroma familiar, que por un instante me devuelve a mi niñez, a todos esos veranos.

Y sin embargo, no son solo míos. Mi padre, atraído por la versión que hace Holownia del tema de Cinema Paradiso, su (nuestra) película favorita, se ha sentado conmigo en silencio. Sé perfectamente en qué piensa. Siempre revive, con esta música, su infancia de hambre y posguerra, sus veranos de cine subido a los olivos, de bocadillos de pan y queso, de jugar a pillar en las eras. También sé que en cuanto termine la canción no podrá evitar contarme una vez más algo de sus recuerdos, todas esas historias que ya he oído muchas veces, y que aún no me he cansado de escuchar. Y que con sus relatos, podré vivir, como si fueran míos algunos de sus veranos.

Ahora que de nuevo llega la estación estival, quiero hacer repaso de todo, recordar, revivir y guardarlo todo de nuevo en mi cajón de recuerdos preciosos, para que el verano que ahora llega sea algo nuevo y fresco, y pueda pasar a engrosar ese archivo mental, sin que lo lastre la sombra de ninguno de los otros veranos.

sábado, 2 de junio de 2007

Juego semanal II (Stephen King)

Y ya estamos aquí una vez más. Un nuevo juego, 5 nuevas preguntas y una semana de tiempo. Como ya sabéis a partir de esta semana solo se admiten respuestas en el blog y no via email, y por ahora encabeza el ranking nuestra otra M.

Juego semanal temático II (Stephen King)

1) Vamos a empezar con una fácil. Algunos pasajeros de un avión despiertan en mitad de la noche para descubrir que la mayoría de la gente (incluyendo el piloto) han desaparecido, y que abajo en tierra no se ven luces... Nombre de los 4 cuentos que forman este libro (Cuidado, en la edición española se partieron en dos volúmenes independientes)

2) Hay un personaje malvado especialmente recurrente en los libros de Stephen King. Aparece siempre con diversos nombres pero en la mayoría de los casos siempre con las mismas iniciales. Hablamos de...

3) Blind Guardian tiene una canción en su disco Tales From the Twilight World que hace referencia a un libro de Stephen King. En un momento de dicho libro, dos jovenes salen a buscar baterias, y a la vuelta, medio mareados por no poder respirar bien lo que no sea la enrarecida atmosfera de su pueblo, ven algo o a alguien al cruzar Derry en coche. ¿De que o quien se trata?

4) ¿Que poseen Stephen y Tabitha King en Bangor, Maine, que emite radiación hasta casi Portland?

5) Se comenta que Stephen King tocaba en un peculiar grupo de rock. Se pide el nombre del grupo, en que consiste su peculiaridad, y persona del grupo que toca el Cowbell.

jueves, 31 de mayo de 2007

El eterno retorno

Por muchas vueltas que pegue la vida, uno acaba irremediablemente volviendo siempre al mismo sitio: a ese centro de lugares comunes, de caminos tantas veces trillados, de ausencias y viejas memorias, y familiares nostalgias, que es uno mismo. Pero nunca ese eterno retorno es en balde, pues cada paso que nos aleja o nos vuelve a traer de vuelta nos hace diferentes como lo son cualesquiera dos amaneceres. Y al regresar, el mundo ya no es igual. Ni mejor, ni peor, solo distinto, pero siempre, siempre, más pequeño.

Y con ese retorno vuelven antiguos proyectos, ideas casi enterradas del todo en esa pila monstruosa (tanto figurada como literal) que inunda mi escritorio, cosas pendientes que llegados a cierto punto es imperdonable que sigan ahí, en el cajón de los quizás. Así que, ahora que he vuelto al punto de partida con una flamante maleta nueva de cosas aprendidas, ¿porque no ponernos manos a la obra?

Hace más de medio año, en una entrada (La fiebre de la cámara, 07/11/06) daba cuenta de mis ganas por plasmar (que no Plansmar) en un pequeño vídeo cualquier historia. En aquel momento se trataba de las épicas aunque un tanto suicidas hazañas de un Papa Noel de chocolate. Pero el momento no era el adecuado y tuvimos que esperar a que la rueda girara de nuevo hasta el presente, justo cuando el ciclo se cierra.

Mentiría si no reconociera que estoy emocionado como un chiquillo, y me emociona de la misma manera ver como los demás están tan ilusionados con esto como yo. Nuestro blog de proyectos (puesto en marcha por el Gemelo malvado) ya funciona, y no solo eso, si no que ya se puede ver el primer trailer oficial de nuestro próximo corto documental, Los otros 300.

Salga lo que salga de todo esto, bienvenido sea, porque en el fondo significa que no estamos parados.

sábado, 12 de mayo de 2007

Juego semanal

Con la ladina intención de que perdáis, ¿porqué no?, un poquito más de vuestro valioso tiempo en este blog, he pensado en incluir un pequeño juego semanal. ¿En que consiste? Bien fácil. Varias preguntas para responder. Una semana de tiempo para hacerlo. En principio, las preguntas van a ser temáticas, tratando de variar los temas todo lo posible: cine, música, literatura,... ¿Quién gana el juego? Aquel que escriba antes que nadie la respuesta correcta a TODAS las preguntas. Y, ¿cual es el premio? Pues bien, aún no lo sé pero haberlo lo habrá. Eso sí, como en este blog tenemos de todo menos dinero y cosas de valor, no contéis con que os va a caer del cielo una PS3 por la jeta. Sea lo que sea, va a ser muy barato tirando a gratuito. Pero bueno, sé que en el fondo lo que os mueve a participar es el espíritu de competición, ese ansia por vencer humillando todo lo posible a los perdedores, esa necesidad de ver arrastrarse por el fango a los que vienen detrás, que nos conocemos. Así que sin más dilación paso a poneros las primeras preguntas de este

Juego semanal temático I (Cine)

  1. Freder, María, la Maquina-Corazón,... ¿De que película hablamos?
  2. Un tejano vestido de cowboy llega a la gran ciudad dispuesto a ganar dinero como hombre de compañía de damas ricas. Nombre del actor y título de la película.
  3. En este excepcional film, un guerrero sin nombre ha eliminado a los tres asesinos que intentaban acabar con el emperador y llega a palacio para cobrar su recompensa. Se pide el nombre de la primera película que rodó su director.
  4. La película más conocida donde aparece el pianista José Iturbi data del año 1945. Título del film y nombre del personaje que encarna Iturbi.
  5. 'La Tierra es un barco demasiado grande, una mujer demasiado hermosa, una música que no sé tocar'. Compositor de la BSO y nombre de la oscarizada película de este mismo director.
Fecha límite, viernes 18 de mayo a las 12 horas del mediodia.

NOTA: Aviso que por ser el primer juego las preguntas son relativamente sencillas. Si además de los datos que se piden dais una pequeña explicación mejor. Ánimo y a disfrutar.

viernes, 11 de mayo de 2007

Ricordare, dimenticare

Parece mentira. Más de un mes de la última entrada en esta pobre y casi olvidada bitácora. Y es que por unas cosas o por otras no paro.

Sí, sí, ya sé que no es una buena excusa pero desgraciadamente es la única que tengo. Como si se tratara de algún tipo de fenómeno relativista, el tiempo se comprime hasta que los segundos se vuelven líquidos y el transcurrir de los días se torna en una confusa alternancia de luces y sombras. Yo, no obstante subido a esa enloquecida rueda, atesoro la masa informe en que se ha convertido el tiempo para acabar cosas, terminar quehaceres inconclusos, zanjar planes comprometidos con anterioridad. Al menos, hasta poder empezar un nuevo ciclo.



Porque se acerca un nuevo ciclo. Nuevos proyectos, nuevas ideas, cambios en la vida que significan nuevos planteamientos. Y por el camino, dejar atrás algunas cosas para poder salir al encuentro de lo que nos espera en el futuro. Recordar y olvidar a un tiempo. Pero sobre todo, mirar hacia adelante sin miedo.

Y una de las cosas en las que espero va a repercutir ese cambio es en la frecuencia de las entradas de esta bitácora, que confío en que a partir de ahora serán más frecuentes (aunque realmente esto sea una perogrullada, ya que menos frecuentes es imposible). Así que hola a todos de nuevo. He vuelto.

sábado, 7 de abril de 2007

Llueve







Llueve afuera, sin descanso.

Toda la noche ha estado lloviendo, y ha sido mi nana el cansado repiqueteo de las gotas contra la ventana, los capós de los coches o los innumerables charcos. Ahora ha amanecido pero todo sigue igual. En las frías calles mojadas apenas se distingue de vez en cuando la oscura mancha de un paraguas o los faros fugaces de los escasos coches que pasan salpicando de agua sucia las aceras. El cielo, de un triste gris, se vuelve cada vez más oscuro y trata de hacernos olvidar que alguna vez hubo un sol tras la opaca cortina de negras nubes, y del que después de tantos días hemos perdido ya toda conciencia.

Yo, bien abrigado, contemplo desde detrás de los cristales como sigue cayendo, imperturbable, la lluvia. De fondo suenan John Coltrane y Duke Ellington, con su In a sentimental mood. La lenta cascada de notas del saxo tenor va cayendo como lo hacen las gotas que han quedado en el vidrio de la ventana y cala más de lo que lo haría la misma lluvia, mientras los acordes del piano, precisos y delicados, se abrazan a mi alma. Y me había convencido de que esta vez no iba a ponerme melancólico, pero creo que ya llego tarde.

No queda nadie. Solo estamos la lluvia, el jazz y yo. Todos han huido, buscando un descanso de la enfermiza rutina, del monótono vivir de a diario. Pero yo sigo aquí, solo, meditabundo, viendo caer la incesante lluvia. Me siento cómodo, tranquilo, sin echar en falta nada. Estoy yo, con mis ideas y mis proyectos, con mis esperanzas y mis ilusiones, también con mis tristezas y añoranzas, pero por encima de todo conmigo mismo. Conociéndome cada día un poco mejor y aprendiendo a comprenderme y a tener paciencia conmigo. A no hundirme cuando me puede la tristeza, y a no dejar de tocar el suelo cuando me gana la alegría. A saber controlarme un poco cuando el corazón me desborda de cariño, y a soportar la inevitable caída que siempre viene después. A no pararme, pase lo que pase, y a sonreír, porque algún día tiene que salir de nuevo el sol.

Colón anotó en su diario unos días antes de avistar por primera vez tierra 'Toda la noche oyeron pasar pájaros'. Nuestros pájaros llevan ya unas pocas noches pasando, ¿los oís?. Quizá estemos a punto de descubrir un nuevo mundo.

miércoles, 4 de abril de 2007

Una vez fuí figurante (y 2)

Las relaciones con los regidores fueron en un principio muy frías, y más después del despido en circunstancias misteriosas de uno de los nuestros. Pero poco a poco la cosa se fue normalizando y acabamos yéndonos de fiesta con ellos. Algo parecido ocurría con los técnicos y utileros, con los que apenas teníamos relación hasta que poco a poco nos fuimos haciendo con ellos y descubriendo que son unos tíos muy simpáticos. Otro mundo aparte son los cantantes, y al contrario de lo que nos esperábamos, los solistas resultaron ser personas majísimas, muy cercanas y con los que compartimos bromas, chistes y un par de buenas fiestas. Se consiguieron ganar el corazón de la gente.

Al revés que los miembros del coro que actuaron con nosotros, que demostraron ser con mucho lo peor del montaje y porque nadie en todo el teatro los soporta. Egoístas, interesados, poco profesionales y más interesados en fichar y cobrar que en actuar. Tuvimos problemas con ellos desde el primer día, porque parecía que no veníamos a trabajar en el mismo proyecto, a hacer música y crear algo bello como parte de un equipo. Nosotros eramos la chusma, los figurantes, que trabajamos el doble de horas y cobramos dos o tres veces menos que ellos, y no nos merecemos el más mínimo respeto por ello. Sé que no soy objetivo, pero realmente me siento muy decepcionado por el coro. Reconozco que tenía una imagen completamente distinta de ellos y ahora los veo como lo que son, un grupo de cantantes relativamente bueno pero sin ningún tipo de motivación o de espíritu excepto quizá el de conseguir una nómina más abultada. Ojo, que no me parece mal, yo haría lo mismo, pero creo que hay que ser consciente de que si exiges a todas horas tus derechos debes también tener claro cuales son tus deberes y no ir a hacer ópera como el que va de bolo. La verdad es que me lo he pensado bastante antes de escribir este párrafo, por que no quiero que se sienta ofendida una persona a la que quiero un montón, y que trabaja en el coro, pero he decidido que la peor censura es la autocensura, así que lo dejaré como está (y ya hablaremos tu y yo tranquilamente si no te gusta lo que he dicho).

El problema de todo es que cuando ya estábamos metidos en los ensayos, un día nos dicen que nos toca prueba de vestuario. El principio del fin. Los trajes, impresionantes, preciosos, pero también incómodos hasta el punto de no poder soportar el de condestable del Dux de Genova más de quince minutos, cuando en escena debíamos aguantarlo más de media hora.



En un suspiro nos plantamos en la semana del antepiano, el ensayo pregeneral y el general. El decorado seguía llevando de cabeza a los técnicos. Escaleras que no se movían, periactos que costaba mucho desplazar, o un mar de papel de plata que invadía medio escenario en el tercer acto, unido a los despistes de la regidora, que provocaban entradas a destiempo. Al final, todo en su sitio y un estreno envidiable. La adrenalina corriendo loca por nuestro cuerpo en un teatro abarrotado de gente, los focos, la milimétrica precisión en la coreografía. Solo nos quedaba tratar de apurar los últimos instantes, vivirlos al máximo porque nuestro momento se terminaba. Me quedo con las risas en camerinos, las sesiones de fotos, las chicas de vestuario que nos trataron como personas, nuestras perchas con la ropa, y las largas filas de cotas de anillas y armaduras en sus correspondientes sillas, los momentos creativos de la guardia pretoriana de Boccanegra,...

Y tras un mes largo de ensayos y una semana corta de funciones, colgamos por última vez los trajes en sus perchas, guardamos nuestras acreditaciones y nos despedimos de todos y cada uno de los rincones que habíamos recorrido una y otra vez en todas esas semanas. El sueño había terminado.

Una vez fuí figurante

Han pasado ya casi dos meses desde que se inició la aventura...

... y medio desde que terminó.

Eso deja un mes y medio en el que he vivido, soñado, pensado y respirado ópera por cada poro de mi cuerpo todos los minutos del día. El responsable, Giuseppe Verdi, y su Simon Boccanegra. Pero, ¿como empezó todo? De la manera más tonta.

Estaba hablando con una amiga, y dada mi condición de multi-pluriempleado sub-mileurista, tuve que rechazar su propuesta de hacer un retiro espiritual de una semana con los monjes del monasterio de Silos, por escasez de fondos. Ella, como quien no quiere la cosa, me comentó que quien no trabaja es porque no quiere, y que en el flamante palacio de la ópera que han construido en esta urbe buscaban figurantes para un nuevo montaje.

Dicho y hecho, envié mi currículo y el día señalado, bajo una lluvia de mil demonios, me presenté al casting de selección con mi hermano que también se había animado. Muchos nervios, algunos conocidos y una cantidad enorme de personas esperando para tratar de conseguir un hueco entre el elenco. Al final, los hombres tuvimos suerte (hacían falta muchos soldados) pero las mujeres lo tuvieron más crudo; solo necesitaban seis y se habían presentado casi cuarenta. Mi hermano y yo estábamos dentro. ¡Íbamos a ser figurantes!

Empezamos a primeros de febrero y llevábamos el alma a flor de piel, tratando de empaparnos de todo. Tanto tiempo alejado de las tablas a uno se le olvidan todas esas sensaciones, esa dulce droga que es el teatro y que llena todos y cada uno de los rincones del cuerpo. Acreditaciones, visitas al laberíntico interior del coliseo, almuerzos o meriendas en la cantina. Pero lo mejor de todo la gente. Se creó desde el principio un lazo muy especial entre el grupo de figuración hasta el punto de que parecía que nos habíamos conocido toda la vida. Lo mejor es que ese vínculo aún subsiste pese a que cada uno sigue haciendo su camino por su cuenta, y seguimos quedando para hacer cosas juntos o irnos de fiesta de vez en cuando.

Recuerdo perfectamente los ensayos. Como llegábamos y nos poníamos nuestra ropa cómoda para movernos por el escenario. Las regañinas de los regidores a los que se retrasaban y aparecían mientras el director de escena nos estaba dando ya instrucciones. Los primeros escarceos con los palos de madera que más tarde se convertirían en flamantes espadas o antorchas. La magia de la ópera a cada acorde del piano que nos acompañaba al preparar las escenas.


martes, 27 de marzo de 2007

Yo, me, mi, conmigo

Y ocurre que, de un tiempo a esta parte, me he vuelto escéptico. No con respecto a mis creencias religiosas: sigo siendo agnóstico y algo anticlerical. Me refiero más bien a mi trato con las personas. Llega un momento en el que te das cuenta de que cada uno (con escasísimas excepciones) hace su vida y solo se acuerda de ti cuando necesita algo, ayuda, un favor o tan solo compañía, para olvidarte en cuanto el momento de necesidad ha pasado. Y yo tengo el grave defecto de no saber decir no, de no poder negarle nada a mis amigos, así que vas sumando hasta que un día te cansas, y empiezas a desconfiar de manera injusta de todo y todos.

Yo he alcanzado ya ese punto. He comprobado que no se puede vivir de poesía, y que debo ponerme yo mismo por delante de todos en mi lista de prioridades, porque nadie más lo va a hacer. Y eso no implica que vea el mundo de manera más pesimista, o que la tristeza haya decidido volver a visitarme. Me encuentro muy bien, feliz y contento, y decidido a aferrarme a la vida con todas mis fuerzas, pero también más egoista, más seco, y decididamente más sarcástico (y por eso mismo más cruel).

Y sé que no es justo para algunas personas, que nunca me han abandonado. Vosotros que siempre estais ahí, en todo momento, no os preocupeis, voy a seguir siendo el mismo. A todos los demás, que no os extrañe si algún día os digo No.

miércoles, 21 de marzo de 2007

La última lágrima







La tenue luz bañaba su piel tersa y suave, y dibujaba sobre su cuerpo perdidos mares de sombra de formas caprichosas. Con la punta de mis dedos recorría lentamente, rozando apenas, sus hombros desnudos buscando el perfumado nacimiento de su cuello mientras ella, absorta, observaba fijamente la hipnótica danza de la llama en el pebetero. Aparté la selva salvaje de su pelo, encrespada torre donde tantas veces habían fondeado mis caricias, y posé mis labios sobre su delicada nuca. Un escalofrío recorrió su cuerpo y con la respiración entrecortada giró su cara hacía mí. Una pequeña lágrima había rodado hasta la noble barbilla y pendía, adamantina, como cristal puro de claros reflejos. Recogí esa pequeña lágrima con la yema de un dedo y la llevé solemne a mis labios secos. Un suspiro brotó de su boca trémula y sus dulces ojos verdes fijaron en los míos sus pupilas. Mi mano buscó su mejilla pero ella me detuvo, a la vez que giraba de nuevo su rostro hacía la mortecina llama que se extinguía poco a poco, muy poco a poco. Y al tiempo que mi boca buscaba su oído, fui trenzando en su augusto cuello un tibio collar con mis manos desnudas. Allí, mientras la luz dejaba paso a la fría oscuridad, y tal como hiciera con la chica de las ciruelas Jean-Baptiste Grenouille, murió de mi mano la esperanza.


miércoles, 14 de marzo de 2007

Etiquetas

Como no podía ser de otra manera, he sido etiquetado por la bella Ía. Y seguramente alguien se pregunte qué significa eso. Pues bien, según las reglas del juego, debo contar 6 de mis rarezas en este pequeño espacio, y una vez concluido, pasarle el testigo a otros 6 incautos que desde ese mismo instante quedarán etiquetados al igual que lo fui yo. Como forma de cortesía, se recomienda dejarle un mensaje a los etiquetados en sus respectivos blogs, aunque no se descartan otros métodos menos sutiles o elegantes, como el de bombardear el buzón de correo electrónico del interfecto/a o contratar a una banda de rumanos para que le partan las piernas a la par que le notifican de que ha sido etiquetado. Yo me doy de tiempo para decidir sistema hasta que acabe esta entrada de mi bitácora jejeje.
Y ahora sin más dilación, voy a empezar con algunas de mis rarezas, 6 en concreto y que expongo aquí para escarnio público.

  • Reconozco que pese a ser bastante feliz por naturaleza y estar siempre sonriendo, tengo una morbosa tendencia a la melancolía que me suele dar disgustos emocionales de vez en cuando, y me hunde en penosos estados de tristeza y apatía cada cierto tiempo. Pero eso no es lo raro. Lo raro es que me encanta y no quiero perder del todo esa faceta, que ha hecho que ame tanto la ciudad melancólica por excelencia (Lisboa) y su música, o que consigue que mis posts tristes estén un poquito por encima de la mediocridad de los restantes.
  • Otra rareza podría ser, por ejemplo, mi extraña afinidad para acabar siempre y de manera indefectible defendiendo todas las causas perdidas que se cruzan en mi camino, como si fuera una especie de Don Quijote moderno, con los mismos escasos resultados, y una ingente lista de enemigos. Cuando se junta con la rareza anterior producen mezclas explosivas, como mi fascinación/obsesión por la Guerra Civil, y la identificación con el lado republicano.
  • Me encanta ordenar, clasificar y organizar mis cosas de una manera que casi raya en la compulsión. Me gusta hacer listas y tenerlo todo donde toca, para poder disponer de ello lo más rapidamente posible. Pero bueno, eso es lo que me gusta. En realidad, lo tengo todo siempre en pilas y grandes montones y me cuesta horrores encontrar lo que busco.
  • Otra rareza podría ser mi tendencia a la promiscuidad social. No puedo salir de fiesta o quedar exclusivamente con la misma gente siempre, porque al cabo de un tiempo me agobio bastante. Necesito alternar diferentes ambientes, y relacionarme con mucha gente distinta para sentirme cómodo.
  • Una más de mis particularidades es que me asemejo a efectos térmicos a una manta eléctrica. Mi temperatura corporal siempre esta un par de grados (centígrados) por encima de la ambiental con lo que nunca paso frío en invierno, y aún puedo permitirme el caritativo cometido de calentar manos amigas sin menoscabo de mi calor corporal o mi salud. El problema viene en verano, cuando compruebo horrorizado que mi termostato personal no tiene regulador y debo soportar estoicamente el tórrido y húmedo bochorno de estas tierras.
  • Y por último, podría hablar sobre mi total y absoluta carencia de gusto para la ropa. Desde siempre me ha producido la mayor indiferencia, y ahora, pasados los años, y pese a conocer sucintamente las nociones básicas del arte de combinar, no puedo evitar seguir eligiendo mi vestuario por el famoso método de coger lo que queda encima de todo, con lo que las múltiples combinaciones así obtenidas suelen clamar al cielo.
Y creo que con esto ya hay bastante. Ya he dado material más que suficiente para poder ser ampliamente flagelado. Ahora me toca elegir victimas para continuar este nefasto ciclo, y me da que no llego a seis ni de lejos (así de triste es mi vida social blogera), de manera que los próximos etiquetados en número de tres son : terrewiwa, quique y Braida. Eso sí, me guardo el derecho a nominar a tres personas más en un futuro no muy lejano.

jueves, 22 de febrero de 2007

Un bel dì, vedremo


Antecedentes: Nagasaki, Japón, a finales del siglo XIX. Cio-Cio-San, cuyo nombre de geisha es Madame Butterfly, es una joven frágil e ingenua, de una buena familia venida a menos tras el trágico suicidio del padre. Mediante el casamentero Goro, Butterfly se ha casado con un oficial de la marina estadounidense, Pinkerton, al que ama con locura. Sin embargo, para él nuestra joven no es más que un puro entretenimiento hasta que vuelva a EEUU, y tal como le dice al Cónsul americano en Nagasaki, pueda casarse "de verdad con una verdadera esposa americana". Cio-Cio-San renuncia a su religión y sus tradiciones por amor a Pinkerton, hasta el punto de que es repudiada por su tío, y abandonada por sus amigos, familiares y conocidos.

Cuando comienza el segundo acto, han pasado ya tres años desde la partida del barco de Pinkerton y Butterfly vive sola en su casa, esperando día tras día la vuelta de su amado, y acompañada solo por Suzuki, la fiel criada. Vamos a detenernos en este punto de la historia. La pequeña mariposa esta absolutamente convencida del retorno de Pinkerton, y obliga a Suzuki, que sufre por su ama y no deja de sollozar, a repetir una vez tras otra '¡Volverá!'. Y para demostrarle que realmente volverá, le cuenta como será ese regreso.




Un bel dì, vedremo levarsi un fil di fumo dall'estremo confin del mare. E poi la nave appare. Poi la nave bianca entra nel porto, romba il suo saluto. Vedi? È venuto!
(Un hermoso día veremos alzarse un hilo de humo en el horizonte. Y entonces aparecerá la nave. Luego, esa nave blanca entrará en el puerto, atronando con su saludo. ¿Lo ves? ¡Ya ha llegado!)
Butterfly mira hacia la pared del fondo como si pudiera ver el mar y el puerto a los pies de la colina donde vive. Con sus palabras pinta una escena que tantas y tantas veces ha visto en su mente. Cuerda, flautas y arpa acompañan la vívida descripción y van en crescendo tal como Cio-Cio-San deja atrás la angustiosa espera y se sumerge de lleno en su fantasía.

Io non gli scendo incontro. Io no. Mi metto là sul ciglio del colle e aspetto, e aspetto gran tempo e non mi pesa, la lunga attesa. E uscito dalla folla cittadina un uomo, un picciol punto s'avvia per la collina.
(Yo no bajo a encontrarme con él. Me pongo allí, en lo alto de la colina, y espero, espero largo tiempo y no me pesa la larga espera. Y saliendo de entre la multitud un hombre, un punto pequeño se destaca por la colina.)
La emoción la embarga al pensar que él ya está en el puerto, y la orquesta disminuye hasta dejar solo a los vientos acompañando el susurro de Butterfly que coqueta reprime sus deseos de bajar corriendo a buscarlo y espera, como lleva tanto tiempo haciendo, a la entrada de su casa. En el momento en el que él atraviesa la muchedumbre y sube por el camino la orquesta se une de nuevo al unísono, y los metales con unas suaves notas anuncian su llegada.

Chi sarà? chi sarà?E come sarà giunto che dirà? che dirà? Chiamerà Butterfly dalla lontana. Io senza dar risposta me ne starò nascosta un po' per celia... e un po' per non morire al primo incontro, ed egli alquanto in pena chiamerà, chiamerà: piccina mogliettina olezzo di verbena, i nomi che mi dava al suo venire.
(¿Quién será? Y cuando llegue, ¿qué dirá? ¿qué dirá? Llamará a Butterfly desde lejos. Y yo, sin dar respuesta, estaré allí escondida, un poco para inquietarlo, y un poco para no morir al primer encuentro, y él, con alguna inquietud, llamará, llamará:"Pequeña mujercita, olor de verbena", los nombres que me daba cuando volvía a casa.)
En su fantasía le parece oír como él la llama, y cuando pronuncia Butterfly un dulce solo de violín responde sobre arpa y las cuerdas, que van callando hasta que el clarinete la deja sola con su imaginado encuentro. La melodía de la orquesta tierna y triste como la misma Butterfly parece esperar con el corazón encogido, y previendo un trágico desenlace, entra con un súbito fortissimo cuando Cio-Cio-San pronuncia la palabra morire, trágico augurio del destino de la infeliz. Pero no dura mucho el fatal vaticinio, y cuando recuerda los nombres que él le llamaba, el fortissimo cae preso de una infinita tristeza.

Tutto questo avverrà, te lo prometto. Tienti la tua paura, io con sicura fede l'aspetto.
(Todo esto ocurrirá, te lo aseguro. Guárdate tu miedo, yo con firmeza le espero.)

Con una fuerza que no esperaríamos en alguien tan frágil como ella, Butterfly lanza las últimas frases y se afianza en su ilusión, una ilusión que todos excepto ella saben vana. Suzuki no puede evitar echarse a llorar. La orquesta corre arrastrada por la arrebatada actitud de Butterfly hasta un gran final que poco a poco desaparece, como dejando sola a nuestra protagonista con su dolor.

Epílogo: Butterfly esta convencida de que Pinkerton volverá, por una simple razón: debe conocer a su hijo, nacido al poco de su partida, y rubio y de ojos azules como él. Y efectivamente, Pinkerton vuelve, pero lo hace con su mujer americana y solo para llevarse al niño con ellos. Cio-Cio-San destrozada decide suicidarse como hiciera su padre y cuando esta a punto de hacerse el harakiri, entra su hijo en la habitación, y ella, rota por dentro sonríe y le dice al hijo que salga a jugar fuera con su padre y su nueva mamá, y que debe irse con ellos a EEUU. Cuando el niño sale, abandonada y sin ninguna razón para seguir viviendo, se mata. Telón.

Una gran sonrisa

Hacia mucho que no me dejaba caer por aquí. Nunca me he olvidado de este rincón de mi alma, pero en algunas épocas de mi vida esta menos pre...