Amarga ironía
Estás triste, o enfadada, o quizás ambas cosas. Te miro embelesado mientras me cuentas qué ha sucedido: él ha vuelto a comentar en público, respecto a la imagen de una conocida modelo, que esa es la mujer que él quiere, y se pregunta si pide demasiado.
Comprendo tu indignación, es un detalle poco elegante por su parte. Dejo que hables, reduciendo a fino polvo cada una de sus palabras, desmenuzando implacablemente el sentido de la frase hasta que por fin no puedes evitar preguntarme:
- Eso es lo que quiere, pero... ¿lo merece?
Te miro de arriba a abajo. Tus cristalinos ojos, tus manos sutiles y delicadas, tus sensuales labios que yo nunca besaré, y un sentimiento de tristeza se apodera también de mi. Mi mirada se desliza por tu sedoso cuello hasta caer inerte al suelo, mientras pienso:
- ¿Y yo?, ¿qué merezco yo?


3 hábiles respuestas:
¿ y yo?
A veces la vida no es muy justa con nosotros...
La vida es una ramera ebria con demasiado tiempo libre... ;)
Publicar un comentario en la entrada