Mostrando entradas con la etiqueta perros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta perros. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de marzo de 2011

Frühling

PRIMAVERA [Definición de la RAE]

(Del lat. vulg. prima vera, y este del lat. primum, primero, y ver, primavera).
1. f. Estación del año, que astronómicamente principia en el equinoccio del mismo nombre y termina en el solsticio de verano.
2. f. Época templada del año, que en el hemisferio boreal corresponde a los meses de marzo, abril y mayo, y en el austral a los de septiembre, octubre y noviembre.
[...]

PRIMAVERA [Definición gráfica]

jueves, 24 de marzo de 2011

Epitafio


Paseo despacio, empujando lentamente mi bicicleta sobre el tupido manto de hojas que cubren el abandonado camposanto. La perra, contenta en su terrenal paraíso de palos y ramas, corretea como loca de un lado para otro. Y es en ese absorto deambular, mientras la sigo perdido en mis ensoñaciones, que he llegado a la alta tapia que separa este que fuera antaño oscuro cementerio, de la ajetreada calle. Sobre el muro de rojos ladrillos unas enormes letras amarillas llaman la atención. Están escritas completamente en mayúsculas, y presentan algún problema de espacio allí donde la pared se esquina por obra de alguna columna. No se cuanto deben llevar ahí, pues el cementerio hace ya mucho que fue abandonado, pero forman un bello y conmovedor epitafio destinado a permanecer allá donde desaparecieron ya lápidas, flores y recuerdos. Y dice así:
Lieber Vater, hier liegst du seit 40 Jahre. Nur wer vergessen wird, ist tot. Wir seh uns bald wieder. Dein Sohn

Algo así como: Querido padre, aquí yaces desde hace 40 años. Solo quien es olvidado esta muerto. Nos vemos de nuevo muy pronto. Tu hijo

sábado, 1 de enero de 2011

La ciudad y los perros

La calle, fría y húmeda, resplandece bajo el tímido sol invernal que hoy se ha dignado a aparecer. Es el primer día de un nuevo año, hace apenas unas horas estrenado, y en la desierta ciudad no se ve a nadie. Solo los aguerridos dueños de algún perro hollan los sucios adoquines, más por obligación que por gusto, en esta fría mañana de enero.

Les veo caminar, cruzarse saludos y felicitaciones en ese misterioso idioma que solo entienden aquellos que poseen un can, les veo contemplar los devaneos y juegos de sus perros, alegres estos y totalmente ajenos a fechas o festividades, mientras el resto de la ciudad duerme la fiesta del viejo año.

Y lo sé, porque también yo puedo ser considerado ahora dueño canino, aunque eso... eso ya es otra historia.

Una gran sonrisa

Hacia mucho que no me dejaba caer por aquí. Nunca me he olvidado de este rincón de mi alma, pero en algunas épocas de mi vida esta menos pre...